1 de marzo de 2012

40 Escritores y una fotógrafa.
La muestra de Alejandra López dedicada a Sara Facio

(Por Cecilia Conde – Harper´s Bazaar)

Beatriz Sarlo, Adolfo Bioy Casares, Alan Pauls y David Viñas son sólo algunos de los escritores que la fotógrafa ALEJANDRA LOPEZ retrató a los largo de sus casi 20 años de carrera. Una selección de ese trabajo se exhibe por estos días en la
FotoGalería del Teatro San Martín.

La relación de la fotógrafa Alejandra López con la literatura no es nueva. Estudió Letras, trabajó para varias editoriales, como Planeta y Alfaguara, y la primera redacción que pisó fue la de El Porteño, una revista cooperativa muy vinculada a la escena intelectual. Su background se palpa en esta muestra, en especial en la serie de fotos que sacó para el libro Primera persona, de Graciela Speranza, donde retrató a quince escritores, cada uno en un ámbito relacionado con su universo ficcional.

Allí se puede ver a Andrés Rivera junto a la escultura del cuerpo de una mujer. “Es una sutileza –aclara López–, un guiño para el que lo leyó. Para mí, sus novelas tienen una sensualidad siempre presente.” En esa misma serie, Marcelo Cohen está retratado en una sala de máquinas de engranaje que aluden al tono retrofuturistas de sus textos, y David Viñas, en el casco de una estancia abandonada. “La foto de Viñas es muy particular porque el lugar se le ocurrió a él. Habíamos terminado de hacer unas tomas divinas en Ezeiza, en medio de unos pastizales, y él me habló un casco de estancia abandonado en Mataderos y hacia allí fuimos.  Me dedicó todo el día y terminamos tomando el té en Las Violetas. Viñas era histriónico, le encantaba charlar, un tipo muy seguro de sí mismo en términos físicos, un poco galán… Fue una velada perfecta.”

Viendo todo el material de López, es difícil no pensar en Sara Facio, que logró esos retratos definitivos de escritores como Julio Cortázar –con el cigarrillo en la boca, mirando a cámara–, o de Jorge Luis Borges –en la Biblioteca Nacional, arrodillado, buscando un libro-. A esa maestra le dedica Alejandra López esta muestra. No sólo por lo que representa para la fotografía, sino por una admiración confesa que comenzó el día que Facio la recibió en su estudio. “Yo recién empezaba, era el año ’93 –recuerda Alejandra–. No la conocía personalmente pero la llamé de puro cara dura para mostrarle mis fotos de escritores. Fue súper generosa: me citó, miró todo el material y me hizo una devolución.”

En la exposición del TMGSM hay retratos de aquellos comienzos y de ahora. “No es una muestra para fotógrafos –aclara su autora–, es una exhibición con una impronta documental muy fuerte. Me permití ser amplia y perdonarme algunas cuestiones no tan acabadas de la composición o lo técnico. Lo que es interesante es el corpus entero de la exposición, no las fotos individuales.”  

No hay comentarios: