12 de noviembre de 2012









Cada retrato es abordado como una singularidad. No hay reglas ni pautas compositivas; sólo la preferencia por la toma instantánea y el gesto espontáneo. A veces éste se obtiene cuando el retratado está distraído,
absorto o meditativo –como es el caso de Magdalena Ruiz Guiñazú o Griselda Gambaro–; otras, incluso cuando mira a cámara –como lo vemos en Rómulo Macció o María Elena Walsh–. En otras ocasiones se lo muestra en sus tareas, como si el trabajo fuera parte de su cuerpo o de su fisionomía.
 (Texto: Rodrigo Alonso) foto: "Griselda Gambaro"





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