8 de noviembre de 2012




Despedida

Entre 1972 y 1978 veía a Victoria Ocampo permanentemente.
Mi casa estaba junto a la Editorial Sur, en Viamonte y San Martín.
Ella esperaba su auto para ir a San isidro en el mismo horario en que regresaba de mi estudio.
Nos saludábamos con cariño, hablábamos y muchas veces, sobre todo si estaban María Elena Walsh o Alberto Girri, subíamos a mi departamento en el 8º piso a tomar un whisquisito.
La conversación era siempre la actualidad política (¡qué época!) y cultural. Siempre terminábamos riendo. Su sentido del humor era innato y sus salidas sorprendentes:
No sé si ir a Suecia, nunca fui, pero mi pariente me invitó a la ceremonia.
¿?
Bueno, Lucho, Federico Leloir, ¿no oyeron que le dieron el Premio Nobel?




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