28 de noviembre de 2012




La Paciencia pobrecita

Me da ganas de llorar
la paciencia pobrecita
que echó al mundo tanto abrigo
allá por las anilinas.
Hilo por hilo, día tras día.

Estirando en el telar
secretos de abuela india,
la América de memoria
el mujerío eterniza.
Hebra por hebra, día tras día.

Tápenme cuando me muera
con una manta tejida
por mis paisanas.
No se acaben todavía,
angelitas de las guardas,
ay, madres mías.

Cómo no reverenciar
prendas con dolor habidas.
Perdón les quiero pedir
porque me las echo encima.
Nudo por nudo, día tras día. 

Perdón por pagar tan mal
y por aquellos que digan
que pobre mujer no sabe
obrar con sabiduría.
Hilo por hilo, día tras día.

María Elena Walsh
Foto: María Elena con una tejedora de Esquel. Chubut

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