22 de noviembre de 2012



Parado allí, donde Buenos Aires resbala en sí misma, Sarmiento abajo, donde a pesar de tanta arquitectura tranquilizadora tiembla entre dos paredes el pelaje del río que interroga y compulsa y pone en duda, el familiar se acuerda de su visión de entonces, la murmura otra vez con las mismas palabras. 

La Ciudad
El río baja por las costas
con su alternada indiferencia
y la ciudad lo considera
como una perra perezosa.
Ni amor, ni espera, ni el combate
del nadador contra la nada.
Con languidez de cortesana
mira a su río Buenos Aires.
El tiempo es ese gris compadre
pitando allí sin hacer nada.

Julio Cortázar
(Del Libro Buenos Aires Buenos Aires) 






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