16 de diciembre de 2012

 
 
1929. Inaugura su casa de la calle Rufino de Elizalde en Palermo Chico de Buenos Aires.
 "Adoré esa casa de Rufino de Elizalde como a ninguna. Me gustaba como arquitectura, me gustaban los espacios y quería colmarla de objetos bellos, pero escasos, nada superfluo o sin sentido.
La arquitectura moderna me fascinaba. Tenía hambre de paredes blancas y vacías. Era una nueva manera de vivir. Fue una gran satisfacción que cuando vino Le Corbusier le gustara la casa y la decoración.
Debo decir que Le Corbusier no me gustaba demasiado como arquitecto. Sus obras no eran casas donde yo pudiera vivir cómoda. Sí me fascinaba como teórico.
Con mi casa de Elizalde, otros, incluido mi padre, fueron menos benigno. Y ni te cuento de los vecinos: la odiaban. Temían que semejante adefesio les estropeara el naciente Palermo Chico.
Yo estaba enamorada de la casa. En París compré las cortinas, las porcelanas. Era como si hiciera un ajuar de casamiento. Muebles auténticos, de gran firma o rústicos pero auténticos. Nada de imitaciones.
Todo tenía sentido, nada librado a la improvisación.
Así compré una mesa de caoba del siglo XVIII,  un tapiz de Picasso, otro de Leger, un piano.
Lo malo fue que 12 años después la vendí."
 Victoria Ocampo
 (De pie: eduardo Bullrich, Jorge Luis Borges, Francisco Romero, Eduardo Mallea y Ramón Gómez de la Serna.
 Sentados: Pedro Henríquez Ureña, Norah Borges, Oliverio Girondo, María Rosa Oliver, Nenona Padilla, Guillermo de Torre y Ernest Ansermet)
 
 
 
 

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