12 de diciembre de 2012



"...Lo que ahora ve, fumando al borde de cualquiera de estas imágenes, ¿será todavía lo que quedó a su espalda una noche de noviembre del cincuenta y uno? 
No, y sin embargo cuánto sí en ese no, cómo la luz, el sesgo de las caras de las muchachas, la silueta solitaria del hombre del café, y las azoteas con palomas y toallas al viento, son una vez más la misma cosa, la misma gris ternura un poco amarga del que mira, y de lo que se está dejando mirar. Y a la vez, extrañado, el familiar titubea como el que no encuentra la llave de la luz donde su mano las sabía desde siempre, porque las cosas de la ciudad, las fachadas y los adoquines, y las fuentes y las rejas y los estadios y el infinito esqueleto de la ciudad están aquí menos presentes que su sangre, su piel y su pelo, sus ojos y sus piernas, la gente, el hombre y la mujer y el cachorrito, los caballos y los árboles y los transeúntes y los obreros, los vagos y los burócratas, la vida humana, el viento volviéndose  pasos, gestos, polleras que el viento sobresalta, lentas miradas deseosas, despedidas, esperas, el tiempo que late con el ritmo de los semáforos, que respira con los pulmones afanosos de cada boca de subte, que es salida de escuela o de fábrica, gol, ganador por un pescuezo, huelga sableada, cita en la sombra protectora, fuga amarga, sueño al final del día gastado"

Julio Cortázar
(Del Libro Buenos Aires Buenos Aires)
Foto: Avenida Santa Fe 





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