20 de diciembre de 2012


"...Y la rubia se rió con ganas levantando los labios y enseñando los dientes como si se levantara el vestido y mostrara los muslos y tenía los dientes más bonitos que yo he visto en la oscuridad: unos dientes parejos, bien formados, perfectos y sensuales como unos muslos, y nos pusimos a hablar y a cada rato ella me enseñaba sus dientes sin ningún pudor, y me gustaba tanto que por poco le pido que me dejara tocarle los dientes, y nos sentamos a hablar en una mesa y eso, y Víctor llamó al camarero y nos pusimos a beber, y al poco rato yo le había pisado con mucha delicadeza, como sin querer, el pie a la rubita y casi no me di cuenta que se lo había pisado por lo chiquito que lo tenía..."

Guillermo Cabrera Infante
(Fragmento de "Tres Tristes Tigres")





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