13 de diciembre de 2012



"Cuando llegué a hacerme cargo de nuestra embajada en París, me di cuenta de que tenía que pagar un pesado tributo a mi vanidad. Había aceptado este puesto sin pensarlo mucho, dejándome ir una vez más por el vaivén de la vida. Eso de ser embajador era algo nuevo e incómodo para mi" 

Pablo Neruda





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