13 de diciembre de 2012


OLVIDO

Cierra los ojos y a oscuras piérdete 
bajo el follaje rojo de tus párpados. 
Húndete en esas espirales 
del sonido que zumba y cae 
y suena allá, remoto, 
hacia el sitio del tímpano, 
como una catarata ensordecida. 
Hunde tu ser a oscuras, 
anégate en tu piel, 
y más, en tus entrañas; 
que te deslumbre y ciegue 
el hueso, lívida centella, 
y entre simas y golfos de tiniebla 
abra su azul penacho el fuego fatuo. 
En esa sombra líquida del sueño 
moja tu desnudez; 
abandona tu forma, espuma 
que no se sabe quién dejó en la orilla; 
piérdete en tí, infinita, 
en tu infinito ser, 
mar que se pierde en otro mar: 
olvídate y olvídame. 

Octavio Paz





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