2 de diciembre de 2012

 
 
SEVERO SARDUY

Fue el único escritor que confesó que me odiaba por no haberlo elegido para el libro Retratos y Autorretratos. Llegó a enviarme una tarjeta postal de Evora, Portugal, donde se acumulan esqueletos, diciéndome que ¡ese futuro me deseaba!
Era simpático e imaginativo como ninguno. Seductor nato quería fotos como si fuera una diva: con diferentes camisas, pantalones, sombreros, decorados...
y.... desnudo.
Estas fotos son de 1968 en su casa en las afueras de París.
Lo volví a ver en todos mis viajes. Nos sentábamos largamente en un café de Saint Germain des Pres (el Bonaparte), a pasos de la editorial en que trabajaba a mirar el mundo en esas esquinas. Fuimos amigos hasta el final.
 
Sara Facio 
 
 
 

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