6 de diciembre de 2012






Yo y mi imagen…

No me veo y me veo. Me veo fósil en esta imagen sin movimiento, ahora que existe el universo de las imágenes en fuga. Sí que está lejos de nosotros el retrato inmóvil. Una fotografía es siempre una cosa antigua, más cerca del daguerrotipo que de la máquina calculadora. Lo de hoy es la imagen que sucede a la imagen en instantáneas de la misma imagen, el retrato en movimiento nacido de la máscara, la caricatura, el dibujo animado, hasta su perfeccionamiento en el cine.
La estabilización de un gesto, de un nudo de gestos, traiciona la vida que es cambiante, instantánea, y por eso para mí, esta mi imagen reducida a retrato, me sacude, como si estuviera en presencia de mi yo espectral, de un yo detenido para la "pose" fotográfica, de un yo sin el oleaje de su mar interior, sin lo conflictivo de su existencia.
No me veo y me veo. Mi imagen durará más que yo. Este pensamiento es mi castigo. Volví la cabeza (retratarse es detener el presente ya en pasado), volví a ver y me convertí en imagen casi estatuaria. Heroísmo. Toma de conciencia. La sal blanca de la luz en el mar negro de la sombra. Somos la imagen de Dios y las multiplicamos en el vientre de las máquinas fotográficas. Ay, de los vientres que concibieron!. Todo es transitorio, para ti, pasajero del tren asomado a las ventanas de tus fotografías!.

Miguel Angel Asturias
Premio Nobel





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