16 de enero de 2013

"...La sanguaza del amanecer teñía los bordes del embudo que las montañas formaban a la ciudad regadita como caspa en la campiña. Por calles, subterráneos en la sombra, pasaban los primeros obreros para su trabajo, fantasmas en la nada del mundo recreado en cada amanecer, seguidos horas más tarde por los oficinistas, dependientes, obreros y colegiales, y a eso de las once, ya el sol alto, por los señorones que salían a pasear su desayuno para hacerse el hambre del almuerzo o visitar a un amigo influyente para comprar en compañía, a los maestros hambrientos, los recibos de sueldos atrasados por la mitad de su valor..."

Miguel Angel Asturias
(Fragmento de "La fuga del pelele" del libro El Señor Presidente)




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