23 de enero de 2013

"...Una ciudad también es un fantasma que solo la ingenuidad del habitante cree domesticable y próximo; apenas unos pocos saben del mecanismo interior que hace caer las fachadas y da acceso por oscuros pasajes a sus últimos reductos.
Se puede, entonces, seguir andando y desandando, anulado el prejuicio de las leyes físicas, entendiendo y entendiéndose desde una visión y un lenguaje que nada tiene que ver con la historia y la circunstancia. Como si todo fuera alcanzado desde un progresivo retorno, miro ahora mi ciudad con la mirada del que viaja en la plataforma de un tranvía, retrocediendo mientras avanza, y de tanto perfume nocturno, de incontables encuentros con gatos y bibliotecas y Cinzano y Razón Sexta y cine continuado, me vuelven sobre todo los tiempos de estudiante, los bares automáticos de Constitución, la calle Corrientes de las primeras escapadas temerosas de los años treinta, Corrientes inconcebible hoy con sus orquestas de señoritas, sus cines largos y estrechos y una pantalla neblinosa donde personajes  de barba y levita corrían por salones lujosos a pobres chicas con sombreritos y tirabuzones y a eso le llamaban películas realistas y entrada cero setenta."

Julio Cortazar
(Del Libro Buenos Aires Buenos Aires)
Foto: Plaza Congreso



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