27 de enero de 2013


"...una brisa entró por la ventana y estremeció las cortinas de cretona. Algo en mí también se estremeció. Para sacar fuerzas de la debilidad murmuré: le vent se léve, il faut tenter de vivre. De pronto cerré la peligrosa ventana.
Después dejé mi cuarto y partí a recorrer el hotel, que era muy grande, una suerte de monstruosa cabaña de piedra y de madera barnizada. Y, ¿como pude olvidarlo? de cuero dentro, totalmente de cuero. Aún hoy yo no veo sobre una mesa una de esas perfumadas cajas de cuero sin una contracción de espanto. Qué profusión, qué lujo. En todo lujo palpita un íntimo soplo de vulgaridad..."

Adolfo Bioy Casares
(Fragmento de " Clave para un amor")


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