31 de enero de 2013

"...¿Pero por qué, se dice uno de pronto, esa recurrencia narcisista, ese
¿Con qué derecho se entra a la ciudad que es sueño y es distancia, simulacro de reflejos?
Ella misma contesta y consiente, también Buenos Aires es una abstracción.
De la ciudad sólo tenemos los párpados, la piel, la risa o el rechazo, la moviente superficie de los días. Inútil obstinarse, querer poseerla en lo hondo, la vida nos alcanzará para conocer casas, una casa cada tantos miles de casas, y puertas, una puerta entre incontables puertas, y cafés, allí donde páginas y páginas de la guía telefónica los alinean irónicamente. ¿Y lo demás? Hablo apenas de las cosas, de los cubos y las galerías donde murmura el inmenso enjambre de la ciudad.
¿Quién puede jactarse de conocer más que las fachadas que dan sobre esas calles porteñas, y unas pocas calles por las que infinitamente fluye su sangre cotidiana?

Julio Cortazar
(Del Libro Buenos Aires Buenos Aires)
Avenida Corrientes y Carlos Pellegrini



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