20 de enero de 2013

Los Ejecutivos

El mundo nunca ha sido para todo el mundo,
mas hoy al parecer es de un señor
que en una escalerita de aeropuerto
cultiva un maletín, pero ninguna flor.

Sonriente y afeitado para siempre,
trajina para darnos la ilusión
de un cielo en technicolor donde muy poquitos
aprenden a jugar al golf.

¡Ay!, ¡qué vivos son los ejecutivos!
qué vivos que son,
del sillón al avión,
del avión al salón,
del harén al edén
siempre tienen razón
y además tienen la sartén
la sartén por el mango
y el mango también.

El mundo siempre fue de los que están arriba,
pero hoy es de un señor en ascensor
a quien podemos ver en las revistas
cortando el bacalao con aire triunfador.

No come para darnos el ejemplo
de rendimiento máximo y confort
digiere por teléfono y después nos vende
conciencias puras de robot.

El mundo siempre fue de algunos elegidos,
hoy es para el que elige lo mejor.
Dinámico y rodeado de azafatas
sacrificándose por un millón, o dos.

Como él tiene de todo menos tiempo,
nos aconseja por televisión
ahorrar para tener estatus en la muerte
la eternidad en un reloj.
ay que vivos...

¡Ay!, ¡qué vivos son los ejecutivos!
qué vivos que son,
del sillón al avión,
del avión al salón,
del harén al edén
siempre tienen razón
y además tienen la sartén
la sartén por el mango
y el mango también.

María Elena Walsh



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