8 de febrero de 2013

"...En Francia los fantasmas se llaman los que vuelven,  nosotros no tenemos palabras que medrosamente consienta ese entorno entre dos aguas y dos luces. Pero tenemos al familiar, y ese mira ahora los juegos de los niños, el amor en las plazas, la vida del Riachuelo, familiar de Buenos Aires que vuelve con el hábito de una mesa en el Bidú que acaso ya no existe, de los Particulares livianos que acaso ya no existen, de itinerarios que estas páginas de helado mercurio han vuelto a proponerle, y que él franquea, las manos en los bolsillos, una sed de cerveza en la garganta donde todavía habitan tangos de otros tiempos, gorriones de lunfardo.
Parado allí, donde Buenos Aires resbala en sí misma, Sarmiento abajo, donde a pesar de tanta arquitectura tranquilizadora tiembla entre dos paredes el pelaje del río que interroga y compulsa y pone en duda, el familiar se acuerda de su visión de entonces, la murmura otra vez con las mismas palabras."

Julio Cortazar
(Buenos Aires Buenos Aires)





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