10 de marzo de 2013


"... Era ese tiempo de la canícula, cuando el aire de agosto sopla caliente, envenenado por el olor podrido de las saponorias.
          El camino subía y bajaba " sube o baja según se va o viene. Para el que va, sube, para el que viene baja" 
_ ¿ Cómo dice usted que se llama el pueblo?
_ Comala señor.
_ ¿ Está seguro de que ya es Comala?
_ Seguro señor.
_¿ Y  por qué se ve esto tan triste?
_ Son los tiempos señor.  Yo imaginaba ver aquello a través de los recuerdos de mi madre; de su nostalgia, entre retazos de suspiros. Siempre vivió ella suspirando por Comala, por el retorno; pero jamás volvió. Ahora yo vuelvo en su lugar. Traigo los ojos con que ella miró estas cosas, porque me dio sus ojos  para ver " hay allí, pasando el puerto de los Colimotes, la vista más hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde su lugar se ve Comala, que va blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche". Y su voz era secreta, casi apagada, como si hablara consigo misma...
Mi madre.
_¿ Y a qué va usted a Comala, se puede saber?
_Voy a ver a mi padre_ contesté
_¡ ah!_ dijo él.
Y volvimos al silencio.
         Caminábamos cuesta abajo, oyendo el trote rebotado de los burros. Los ojos reventados por el sopor del sueño, en la canícula de agosto.
_ Bonita fiesta le va a armar_ volví a oír la voz del que iba allí a mi lado_ Se pondrá contento de ver a alguien de tantos años que nadie viene por aquí.
Luego añadió.
_ Sea usted quien sea, se alegrará de verlo.
          En la reverberación del sol, la llanura parecía una laguna transparente, deshecha en vapores por donde se traslucía un horizonte gris. Y más allá, una línea de montañas. Y todavía más allá, la más remota lejanía.
_¿ Y qué trazas tiene su padre, se puede saber?
_ No lo conozco_le dije_Sólo sé que se llama Pedro Páramo...."

Juan Rulfo
(Fragmento de Pedro Páramo)



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