7 de marzo de 2013



"... me gustaría contarle sobre el primer libro que leí. Yo tendría cinco años, calculo, porque mi abuelo estaba vivo todavía. Siempre lo veía leer y eso me producía una especie de fascinación. Entonces, un día fui, subí a una silla, agarré un libro de la biblioteca de mi abuelo y me senté en el umbral de la puerta de mi casa. Nosotros vivíamos en Adrogué, en una calle que estaba muy cerca de la estación. Aunque el barrio era muy tranquilo, la gente que venía de la Capital pasaba por la puerta de mi casa. Cada media hora, un mundo de gente que había tomado el tren. Evidentemente, yo me senté ahí para que los que pasaran me vieran leer. Y, desde luego, yo no sabía leer. Pero estaba ahí sentado mirando ese libro para que vieran cómo leía y de repente apareció una sombra que me dijo que yo tenía el libro al revés. Y ahí está el futuro mío: siempre habrá un crítico que me diga que tengo los libros al revés. A veces imagino que fue Borges el que me dijo eso, que andaba por ahí en esa época. Porque, si no, ¿quién sería ese individuo al que se le ocurrió decirle a un chico que tenía el libro al revés? Un criterio absolutamente particular de darle a un chico una especie de lección. Esa ha sido mi primera experiencia de lectura y ha sido un gusto compartirla con ustedes.

Ricardo Piglia
(Fragmento de una conferencia a docentes, llamada "Modos de leer"

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