18 de marzo de 2013

‎"- Los signos de la vejez son cuatro. Los primeros: las canas, la pérdida de los dientes, la fatiga. Estos tres podrían superarse, salvo cuando se revela el cuarto: los seres y las cosas nos miran y nosotros no devolvemos la mirada.
- Lo que me sucede es que no creo. No creo que los aviones vuelen, que los autos de alquiler lleguen a donde debo dirigirme, que la gente que debe esperarme en un país extraño, me espere. Nunca creo que las calles me conduzcan al lugar preciso que indica el mapa: no creo en el tiempo, que se vuelve fugaz y hasta arbitrario cuando debo cumplir una cita a la que siempre llego antes.
- No me explico por qué razón las flatulencias del espíritu, como la costumbre de la queja, por ejemplo, no provocan la misma vergüenza ni tienen la misma censura social que las del cuerpo.
- Aun en la relación más profunda, nunca se vive la misma historia de amor. Se viven fragmentos comunes de dos historias diferentes."

Griselda Gambaro
(Fragmento de "Escritos Inocentes")




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