22 de abril de 2013



Dos mujeres que pusieron el mundo bajo 
las  lentes de sus cámaras

21.04.2013 | Se cumplen 40 años de La Azotea, Editorial Fotográfica fundada por Sara Facio y María Cristina Orive. (Por Natalia Páez para Tiempo Argentino)

Fueron las creadoras de la primera editorial en América íntegramente dedicada a la fotografía. Además, sus cámaras perpetuaron a los personajes más significativos del siglo XX, desde Julio Cortazar y Pablo Neruda a Salvador Allende.

Esto ha funcionado durante cuarenta años porque nos queremos, nos admiramos" –dice una–. "Esto permaneció porque el nuestro no ha sido un mero vínculo laboral. Somos queridas amigas" –aporta la otra–.Activas, lúcidas –muy coquetas– por momentos parecieran incómodas en sus cuerpos de más de ochenta. Las fotógrafas y editoras Sara Facio (Buenos Aires, 1932) y María Cristina Orive (Antigua, 1931) potencian sus brillos particulares cuando están juntas. Son más que dos. Estas mujeres, la argentina y la guatemalteca, cuando hablan de "esto" se refieren a su criatura que este mes cumple 40 años y que, cuando nació, fue la primera editorial fotográfica de toda América: La Azotea. 

Creada en abril de 1973, sirvió para abrir puertas para que pasaran otros y se lucieran. Entre ellos, los mejores fotógrafos de América Latina, maestros consagrados como el mexicano Manuel Álvarez Bravo (1902); el brasileño Sebastião Salgado (1944); y los pioneros, las germano-argentinas Grete Stern (1902) y Annemarie Heinrich (1912); el peruano Martín Chambí Jiménez (1891) o el guatemalteco Luis González Palma (1957). Pero también otros fotógrafos que estaban empezando como los argentinos contemporáneos Adriana Lestido y Marcos López.

Representantes de la modernidad y la vanguardia de los '60, que las encontró trabajando y estudiando en París y Estados Unidos, Facio y Orive relatan que han dejado de comprar agendas de papel para entregarse a sus tablets. Sara muestra su pantalla, "mirá, por día recibo catorce mil correos de Cris", exagera. Dice que esa tecnología es hoy por hoy su "ayudamemoria" y su organización diaria como también el contacto cotidiano con Orive que desde Antigua, ciudad guatemalteca donde nació y vive, codirige la editorial. 

Dueña de una lente humanista que supo capturar sentimientos, Facio es la autora de los retratos que pasaron a ser la imagen mental de muchos cuando piensan, por ejemplo, en Julio Cortázar con esa mirada profunda a la cámara y un cigarrillo sin encender en la boca. O la de Pablo Neruda, con su boina, sonriendo de perfil, con el mar de fondo en Isla Negra. Como también de memorables retratos de los escritores Jorge Luis Borges, Victoria y Silvina Ocampo, o María Elena Walsh, su pareja. En el caso de Orive, una instantánea que tomó al ex presidente chileno Salvador Allende con el brazo levantado durante un discurso dio vuelta al mundo. "Era un hombre de pocas palabras", recuerda cuarenta años después la autora que compartió con el chileno y su esposa largas tertulias en La Moneda. 

Como sucede entre las amigas, las que han compartido muchas experiencias y cotidianidad; cuando dialogan, una comienza una frase y la otra la termina. "En los 70 mi pied-à-terre estaba en Buenos Aires. Alternaba temporadas entre París y Guatemala. Viví 22 años aquí, pero entre idas y vueltas fueron 18", bromea Orive. "Ella quiere decir que tenía su refugio acá, su 'pie en la tierra'. Había comprado un departamento y cubría noticias sobre los conflictos de los '70 en Argentina para una agencia de noticias europea", la traduce Facio.

 –¿Cómo ha sido ser 
socias durante 40 años?
Cristina Orive: –Ah, muy bien, ¡muy bien! Es que además de socias somos amigas y entonces no es sólo un vínculo comercial.

Sara Facio: –Nosotras nos tenemos cariño, respeto y admiración no sólo por el trabajo sino por la forma de vida. 

–La Azotea ayudó a abrir puertas a muchos fotógrafos

C.O.: –Por eso existimos. Salvo a Manuel Álvarez Bravo
 en México, no se conocía a otros fotógrafos en Latinoamérica. Nosotros hicimos conocidos a muchos de ellos, como a Sebastião Salgado que una vez me interceptó en una muestra, en París, y me tocó el hombro. "Mire, yo quisiera que vieran mi material, que me publicaran", me dijo. Nosotras nos reímos porque ya conocíamos su trabajo, que era muy bueno, y le dijimos "¡encantadas!". Hoy es parte de los fotógrafos de Magnum y es reconocido mundialmente. Su primera exposición en la Argentina se la hicimos en la Fotogalería del Teatro San Martín.

 La Fotogalería del Teatro San Martín fue creada por Facio, ya que en la Argentina no había un espacio dedicado exclusivamente a estas artes. Facio comenzó en los años '60. Fue asistente de la fotógrafa Annemarie Heinrich (ver recuadro) y empezó a trabajar en diarios junto a Alicia D'Amico, quien fuera su socia fotográfica en el primer laboratorio que tuvo en Buenos Aires. En 1968, Sudamericana publicó el primer libro de ellas, con textos de Cortazar, a quien habían conocido en París, tras golpear la puerta de su departamento y mostrarle sus fotos para preguntarle si se entusiasmaba con participar. El libro se llama Buenos Aires Buenos Aires. Por esa época Facio y D'Amico tuvieron la idea de retratar escritores y pensadores, en 1974 publicaron Retratos y autorretratos que incluía fotos de Pablo Neruda, Carlos Fuentes, Vargas Llosa, García Márquez. 

"Vivía en un departamento en Viamonte y San Martín, junto a un edificio donde funcionaba la revista Sur, de Victoria Ocampo. A veces nos cruzábamos y nos reuníamos a tomar algo o a almorzar. Por ese entonces vino a Buenos Aires Cristina, a quien no conocíamos, y nos hicimos muy amigas. Un día, en una de esas reuniones, alguien preguntó qué haríamos si nos ganáramos el Prode, y yo respondí 'una editorial de fotos'. Al tiempo, Cristina me pregunta: '¿Es muy caro eso? Porque tengo el dinero y me gusta la idea.' Así nació La Azotea", relata Facio.

La editorial está en la planta baja de un departamento estilo francés del barrio norte porteño. De molduras blancas y piso de madera, tiene en la puerta dos placas que avisan "La Azotea Editorial Fotográfica. Directora María Cristina Orive". Y otra más abajo "Sara Facio. Fotógrafa". Cuando la puerta se abre se ingresa a una galería de fotos con los más célebres personajes de la cultura del siglo XX. Desde María Callas, o la Premio Nobel de literatura, Doris Lessing hasta las celebridades locales del pensamiento, la política, la cultura. En un salón contiguo, un espejo replica una biblioteca con miles de ejemplares todos dedicados a la fotografía, recopilados en sus 40 años de trayectoria. "Estos libros ya son de todos los argentinos", dice Facio, que donó este legado al espacio exclusivo para la fotografía que armó en el Museo Nacional de Bellas Artes. Su biblioteca digitalizada pasará a ser parte de la colección permanente. 

Un patio interno con baldosas en damero negras y blancas, con un antiguo juego de jardín de hierro forjado y plantas que regalan un poco de verde son el marco para el escritorio principal donde sobre las paredes sobresalen copias en gran tamaño de retratos de María Elena Walsh, uno de ellos intervenido con resaltadores de color que fue la tapa de un libro de Facio sobre su pareja. Los cabellos blancos y perlados de Sara contrastan con el carmesí intenso de su rouge. Está trabajando en la fundación que difundirá su obra, su más ambicioso proyecto por estos días.

Cristina Orive, anda por allí caminando inquieta y comenta de su entusiasmo cada vez que viene de visita a esta ciudad, que le interesa sobre todo por su vida cultural.

"Ella (Cristina) vive en una ciudad que es una belleza y parece un museo. Y cada vez que viene se muere por ir al Colón, ya se sacó entrada para ver Carmen. Y hace unos años no se perdía un concierto de rock", cuenta Sara sobre su amiga. "Me gustaban mucho Los Redonditos de Ricota. No me perdía un recital", dice Orive divertida. Dos señoras que, de mirada tan actual abruman. Pero en seguida vuelven al pasado: "A nosotras nos enseñó a manejar Fangio", recuerdan una vieja anécdota de cuando visitaron la casa del corredor en Balcarce y este les dio unas clases de cómo conducir sobre lodo.

 –¿Qué tipo de fotografía les interesa hoy?
C.O.: –La fotografía que te haga sentir la esencia de un personaje y de una época, que es lo que transmite la fotografía en su concepto. Es el momento. Hay una interpretación del fotógrafo creador, pero es ese momento y no otro. 

–¿Hay alguna foto de ustedes que haya logrado eso?
S.F.: –Hay una foto mía que me gusta mucho, la de la serie del funeral de Perón, porque demuestra sentimiento. La titulé "Los muchachos peronistas", creo que está lograda. La fotografía se hace con tres elementos: el fotógrafo, el modelo y el espectador, debe darse esa comunión. Esos muchachos estaban ahí, en la cola esperando ir a despedir a su líder y yo estaba entre ellos, sin ocultar la cámara. Creo que pude verlos y captar sus almas, o su esencia. Me gusta más la palabra esencia.

Ya no sacan fotos. Ninguna de las dos. Una dice, "¡Qué pesados!", y la otra asiente, "ay, sí, qué pesados".

S.F.: –Tanto amigos como desconocidos quieren que siga haciendo lo que hacía hace 50 años. Y ahora tengo ganas de hacer otra cosa. Espiritualmente ya he cumplido lo que tenía que hacer. Déjenme hacer lo que quiero hacer hoy, no tengo mucho tiempo.
C. O.: –Con La Azotea hemos cumplido. Sí. Y ahora vamos a festejar por los años que vendrán. « 

LA RELACION ENTRE SARA Y MARIA ELENA

Conoció a María Elena Walsh en 1955, en París, mientras junto a Leda Valladares hacía una gira con canciones folklóricas. Diez años después se encontraron en Buenos Aires y se hicieron amigas. En 1975 comenzó su historia de amor que continuó hasta la muerte de María en 2011. "María Elena había comprado el departamento de al lado de La Azotea para poner su estudio, cuenta Sara. Ahora lo estoy armando para hacer allí una Fundación, que era lo que ella quería, para difundir su obra entre los que menos posibilidades tienen de acceso a la cultura." En ese departamento está el escritorio de María Elena, con sus libros, sus diccionarios que llenan toda una pared "y muchos cuadros que ella tenía guardados y yo los saqué y los colgué. Retratos que le hicieron Guillermo Roux, Sábat, Quino, Fontanarrosa. También están los premios y toda la obra de ella, incluso obra inédita." 

"Mirá", dice y saca un recorte del diario Página/12 de 1992, "una queja que firmada por María Elena por una consideración del Vaticano que decía que los homosexuales eran enfermos. Y ella dice que marginar a cualquier grupo humano es una propuesta autoritaria. Siempre se manifestaba de acuerdo a su manera de pensar que era la libertad."
–Debe haber sido muy complicado vivir plenamente en aquella época.

–Y ahora también lo es. Ella alcanzó a enterarse de la ley de matrimonio igualitario antes de morir. Fue un avance no sólo por la Argentina sino para el mundo.

–¿Ustedes no pensaron en casarse?
-¡Yo no me voy a casar nunca! Voy a morir libre. 

–Sin embargo estuvieron eligiéndose todo ese tiempo.
–Y bueno, la gente que se quiere sigue eligiéndose. 

–¿Cómo elabora la pérdida de María Elena?
–Para mí perder a María Elena fue perder parte de mi vida, porque estábamos muy unidas en la parte intelectual, espiritual. Desde que murió no me reí nunca más. No volví a divertirme en serio. Eso lo extraño.     

SARA FACIO SEGUN ALICIA SANGUINETTI

Alicia Sanguinetti es fotógrafa e hija de una gran fotógrafa, Annemarie Heinrich, maestra de Sara Facio.   
         
"No me es fácil hablar sobre Sara quien desde mi adolescencia fue parte de las amistades de mis padres Annemarie Heinrich y Álvaro Sol. Recién llegadas de Europa, Sara con Alicia D’Amico se zambulleron con todo el bagaje de conocimientos que traían del Viejo Mundo en el ambiente fotográfico porteño.

El aporte de Sara a la fotografía no sólo de nuestro país es inmenso. No sólo como fotógrafa sino como editora y curadora. Adoptó la fotografía como un medio de expresión,  desde el cual nos habla a través de sus imágenes  haciendo una radiografía del Buenos Aires de los años '60-'70 con ojos jóvenes, comprometidos y de una tremenda sensibilidad. Un Buenos Aires que se podía tocar en cada una de sus imágenes. En un momento de su vida no le bastó sólo fotografiar y difundir su obra, necesito más. Hacer conocer, difundir la obra de otros. Así fue que con María Cristina Orive fundan La Azotea que cumple 40 años de inundarnos con libros de fotografía de autores nacionales y latinoamericanos. Todos ellos bellos y necesarios. Sintió la necesidad de difundir nuestra fotografía y la latinoamericana.  Lo logró con creces. De sus manos, tesón y esfuerzo nacieron muchos libros, almanaques, tarjetas postales. La tarea de La Azotea permitió que jóvenes fotógrafos y el gran público nacional e internacional pudieran conocer a nuestros artistas.

Pero la tarea le exigió más, seguir bregando por el desarrollo de nuestra fotografía en el amplio mundo de la cultura, que finalmente fuera reconocida como se merecía. Fue así que, junto a otros colegas, creó el Consejo Argentino de la Fotografía. Reuniones,  discusiones, exposiciones vieron la luz a través del Consejo. Pero esto también fue poco, había que seguir peleando por la jerarquización de la fotografía y situarla en el mundo del arte como se merecía. Así nació la Fotogalería en el Teatro San Martín de la cual fuera directora por muchos años y de allí el salto al Museo Nacional de Bellas Artes. Para Sara la fotografía es una pasión y como tal la ha vivido y la  vive hoy en día muy intensamente.



Sara Facio y Cristina Orive,
Fundadoras de La Azotea Editorial Fotográfica.

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