7 de abril de 2013


"París, viernes 6 de Octubre. 

Mi querida: Estoy rodeado de cartas tuyas de agosto y septiembre, pero no me llegan cartas nuevas. Trato de no preocuparme, de pensar que el correo tendrá la culpa y que pronto leeré noticias recientes tuyas y de Marta. A Sieyès le dije que sí, que tu única preocupación era Marta; decirle que éramos Marta y yo, aunque más exacto, hubiese sido, también, ridículo y presuntuoso.

Hoy voy a ver una pieza de Ustinov, en el teatro des Ambassadeurs.

El té comprado es el Caravan de Ridgeways; delicioso, parecido al Saccone Speed, que ya no existe. ¿Llegaron a Bue nos Aires ­a Usher­ las Vita Weat que esperábamos? Yo he de llevar unas cuantas cajas.

Sobre la fecha de mi vuelta todavía no te digo nada, porque no puedo fijarla con precisión. Están de nuevo en París los que estaban de vacaciones: La Rochefoucauld, Laffont, el director de Denoël. Si puedo iré por una semana a Italia y a Suiza. En total, París y viaje no me llevará mucho más de un mes. Vale decir que a mediados de noviembre, salgo para allá o quedo esperándolas, tal como ustedes resuelvan. Este viaje, para nosotros tan largo, para mi salud, alma, etcétera, ha sido necesario. Creo que en Buenos Aires iba por mal camino: cansancio, vejez, nervios, enfermedad. Me saqué todo eso de encima. A veces me asombro de no estar cansado. Cuando me acostaba del lado derecho, me dolía el hígado. Ahora duermo del lado derecho o del izquierdo, o como quiera, y me despierto sin dolores. Hace tiempo que no me sentía tan desentumecido y sano.

Te extraño. A.

P.D.
Tengo ropa contra el frío. Un saco largo de cashmere, azul."


"París, 6 de octubre.

Mis queridas: Ayer, increíblemente, visité el Louvre (una entrada por salida, que me dejó anímicamente arrodillado de respeto; qué maravilloso el retrato del hombre con el guante, del Tiziano). Las cours interiores, con estatuas en la cornisa, con caballos en frisos, con unas escaleras complicadas, más amplias y serenas que las de Fontainebleau, me dieron particulares nostalgias de estar mirándolas y comentándolas con ustedes...

Comí en Fouquet's y, muerto de sueño, vaya uno a saber por qué, tras dos calzoncillos lavados, me dormí. Hoy llueve.

Las extraño. A."

"París, sábado 9 de diciembre.

Mis queridas: Última carta, o por lo menos, última de París. Esta mañana creo que el film de La invención, que vi anoche, es aburridísimo: el director acumula circunstancias misteriosas, el espectador primero se confunde, enseguida se impacienta y se aburre. Esta mañana debí salir a hacer compras: almidón, shampoo, una valija de mano. Me sobraba el espacio, pero llegó la generala cubierta de objetos para parientes o amigos de chez nous; vestidos usados, quizá también algo frágil, quizás un árbol de navidad, que ahora está bajo el peso de todo lo que llena mi valija, en el fondo. Hace frío, pero las mañanas de París son agradables. A las seis retiran la basura.

Ayer la temperatura fue: mínima -10, máxima +1 0.

Almorzaré a las once; a las doce tomaré el taxi para la gare Saint Lazare; a la una y veinte saldrá el tren, que llegará al Havre a las 4:30; a las ocho el barco parte.

Allá voy, deseando abrazarlas. A."


Adolfo Bioy Casares
(De su libro "En viaje" cartas de Adolfo Bioy Casares a Silvina Ocampo)



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