1 de mayo de 2013




"... al dejar el instituto pasé seis o siete años tratando de prepararme. Empleado en un departamento de envíos, vendedor..., una u otra clase de empresa. Y es una vida miserable. Tomar el metro en las calurosas mañanas de verano, dedicar tu vida enterada a llevar el control de las existencias, hacer llamadas telefónicas, vender o comprar. Padeces durante cincuenta semanas al año para tener dos de vacaciones, cuando lo que realmente deseas es estar al aire libre y sin camisa. Y tener siempre que superar a otros. Sin embargo..., así es como uno prepara su futuro.
Lo único que puedo hacer ahora es esperar a que se muera el jefe de la sección comercial. Y supón que llegue a ocupar su puesto. Es un buen amigo mío, que se construyó una casa estupenda en Long Island. Vivió allí un par de meses, la vendió y ahora se está construyendo otra. Cuando esté terminada, no podrá disfrutar de ella. Y sé que yo haría lo mismo que él. No sé porque diablos trabajo. A veces estoy a solas en mi piso y pienso en el alquiler que estoy pagando. y es absurdo. Claro que siempre quise todo eso: mi propio piso, un coche y mujeres a manos llenas. Y, aún así, me siento puñeteramente solo."

Fragmento de la obra "Muerte de un viajante" de Arthur Miller



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