6 de mayo de 2013


El Mar y las Campanas


Hora por hora no es el día,
es dolor por dolor:

el tiempo no se arruga,
no se gasta:
mar, dice el mar,
sin tregua,
tierra, dice la tierra:
el hombre espera.

Y solo
su campana
allí está entre las otras
guardando en su vacío
un silencio implacable
que se repartirá cuando levante
su lengua de metal ola tras ola.
De tantas cosas que tuve,
andando de rodillas por el mundo,
aquí, desnudo,
no tengo más que el duro mediodía
del mar, y una campana.
Me dan ellos su voz para sufrir
y su advertencia para detenerme.
Esto sucede para todo el mundo:
continúa el espacio.
Y vive el mar.
Existen las campanas.


Pablo Neruda




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