17 de mayo de 2013


En 1974, la agencia de noticias para la que trabajaba solicita a Sara Facio que realice un conjunto de imágenes sobre los funerales de Juan Domingo Perón. La fotógrafa, ajena al movimiento peronista, queda sin embargo profundamente sensibilizada por el impacto que la muerte del presidente ha causado en la gente, y decide realizar una pequeña serie de fotografías personales que retraten el evento.
Así nace Funerales del Presidente Perón, un conjunto de imágenes atípicas sobre el acontecimiento, y sin lugar a dudas, un punto cumbre en la producción de la artista. 

La singularidad de estas imágenes no se refiere exclusivamente a su calidad técnica o a la trascendencia del instante retratado. Se percibe, principalmente, en la mirada aguda que encuentra en cada situación la síntesis perfecta entre el sentimiento individual y el peso de la historia. Esta característica las ubica a medio camino entre la tradición retratista y el fotodocumentalismo, en un estado de oscilación que extrae lo mejor de cada una de estas prácticas, eliminando los aspectos puramente circunstanciales y proyectando su momento de verdad en una producción de innegable fuerza artística. Por esto, a pesar de los años transcurridos, las imágenes conservan toda la potencia emocional del instante en que fueron producidas junto a rasgos de una sorprendente contemporaneidad. 

A pesar de su evidente protagonismo, la figura de Perón está prácticamente ausente. No obstante, su presencia palpita en los gestos de la gente, en sus rostros atravesados por la pena, en las referencias indirectas, en las atmósferas cargadas, que el blanco y negro de las fotografías capta en todos sus matices y contrastes. Esta vacilación entre presencia y ausencia compromete al espectador, lo involucra de una manera especial, lo invita a hurgar en huellas y expresiones, en datos mínimos y muchas veces paradójicos (por ejemplo, en un receptor de radio, cuyo sonido evidentemente no escuchamos, reforzando simbólicamente el sentido de la ausencia). 

En lugar de centrarse en la multitud, Sara Facio decide ubicarse a escala humana. En lugar de plasmar la totalidad, la artista opta por la fragmentación. Sus imágenes se focalizan en situaciones y fisonomías que resumen, en gran medida, los resabios de casi cuatro décadas de crónica política de nuestro país, traducidos en manifestaciones desoladas y personajes de miradas elocuentes.  Bajo la superficie del conflicto, Facio encuentra a los protagonistas silenciosos de una gesta social, reunidos en un último adiós a su guía espiritual y a su oportunidad histórica.

Porque más allá de un hecho concreto, las fotografías retratan el ansia y la perplejidad que acompañan la inauguración de un tiempo de profunda incertidumbre política y social. La desaparición de un líder, la clausura de una época, la duda frente al porvenir. Ese estado de desamparo palpita desde el pasado repercutiendo en el presente. Encuentra un eco, quizás, en la crisis actual, en una desesperanza que persiste, a pesar de las constantemente improvisadas soluciones sociopolíticas.

En alguna medida, las imágenes de Funerales del Presidente Perón son una memoria y un espejo. El recuerdo de un país y sus conflictos, el espejo de una sociedad todavía sumida en el desconcierto.

Rodrigo Alonso
Foto: "Los Muchachos peronistas"



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