13 de mayo de 2013


"Era la flor llameando
del cactus de montaña;
era aridez y fuego;
nunca se refrescaba

Piedra y cielo tenía
a pies y a espaldas
y no bajaba nunca
a buscar “ojos de agua”

Donde hacía su siesta,
las hiedras se enroscaban
de aliento de su boca
y brasa de su cara.

En rápidas resinas
se endurecía su habla,
por no caer en linda
presa soltada.

Doblarse no sabía
la planta de montaña,
y al costado de ella,
yo me doblaba..."

Gabriela Mistral
(Estrofas de su poesía "O el Cáctus/Aguila o la Mujer Poeta")
Foto: "Tilcara"


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