5 de mayo de 2013




"Se puede, entonces, seguir andando y desandando, anulado el prejuicio de las leyes físicas, entendiendo y entendiéndose desde una visión y un lenguaje que nada tiene que ver con la historia y la circunstancia. Como si todo fuera alcanzado desde un progresivo retorno, miro ahora mi ciudad con la mirada del que viaja en la plataforma de un tranvía, retrocediendo mientras avanza, y de tanto perfume nocturno, de incontables encuentros con gatos y bibliotecas y Cinzano y Razón Sexta y cine continuado, me vuelven sobre todo los tiempos de estudiante, los bares automáticos de Constitución, la calle Corrientes de las primeras escapadas temerosas de los años treinta, Corrientes inconcebible hoy con sus orquestas de señoritas, sus cines largos y estrechos y una pantalla neblinosa donde personajes  de barba y levita corrían por salones lujosos a pobres chicas con sombreritos y tirabuzones y a eso le llamaban películas realistas y entrada cero setenta.  

Son las rabonas en Plaza Italia con un sol caliente de libertad y pocas monedas, la penumbra alucinatoria del Pasaje Güemes, el aprendizaje del billar y la hombría en los cafés del Once, las vueltas por San Telmo entre la noche y el alba, los descensos tarifados al bajo, un tiempo de cigarrillos rubios y tranvía 86, Villa Urquiza y la Plaza Irlanda donde un breve otoño fui feliz con alguien que murió temprano.

Después vendría el Luna Park, claro, las noches de Beulchi y Mario Díaz, los números de Sur, olor de jardines y plazas en Villa del Parque, paredones de la Chacarita, algún amanecer de vuelta a pie, churrascos en las parrillas del puerto, veladas del Colón, Parsifal, bancos de la Plaza Lavalle y del Congreso, asomos a los bordes, la Boca o el Tigre, pequeños países diferentes de lo cotidiano, avanzadas del gran misterio río afuera, pampa afuera."

Julio Cortazar
Foto: Parque de diversiones en Retiro. 

No hay comentarios: