8 de junio de 2013



Fauna y flora del río 

Este río sale del cielo y se acomoda para durar,
estira las sábanas hasta el pescuezo, y duerme
delante de nosotros que vamos y venimos. 
El río de la plata es esto que de día 
nos empapa de viento y gelatina, y es 
la renuncia al levante, porque el mundo 
acaba con los farolitos de la costanera.

Más acá no discutas, lee estas cosas 
preferentemente en el café, cielito de monedas,
refugiado del fuera, del otro día hábil, 
rondado por los sueños, por la baba del río.
Casi no queda nada; sí, el amor vergonzoso
entrando en los buzones para llorar, o andando 
solo por las esquinas (pero lo ven igual 
guardando sus objetos dulces, sus fotos y leontinas 
y pañuelitos guardándolos en la región de la vergüenza, 
la zona de bolsillo donde una pequeña noche murmura 
entre pelusas y monedas.

Para algunos todo es igual, mas yo 
no quiero a Rácing, no me gusta 
la aspirina, resiento 
la vuelta de los días, me deshago en esperas, 
puteo algunas veces, y me dicen qué le pasa amigo,
viento norte, carajo.

Julio Cortazar
Foto: Costanera Norte

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