20 de junio de 2013


MADRE: -[Rafael] No vendrá.

DOLORES: -¿Por qué? ¿Qué le han hecho? ¿Qué le ha hecho ese hombre que odia todo lo que no sea su poder?

MADRE: -Ya…

DOLORES: -(Salvaje.) ¡Dije que no digas “ya”! ¡Voy a buscarlo!

MADRE: -¡No! (La retiene.)

DOLORES: -¡Dejame salir! ¿Nadie duerme? ¡Pues que se muestren despiertos! (Se suelta.) ¡Voy a buscarlo!

MADRE: -¡No vayas!

DOLORES: -(Se detiene.) ¿Por qué?

MADRE: -Lo traerán aquí. ¡Yo no quería!

DOLORES: -¿Qué?

MADRE: -(Vencida.) Que lo trajeran…

DOLORES: -¿Le han… pegado? ¿El escarmiento? ¿Creen que los seres escarmientan? ¿Pero qué piensan que somos? ¿Qué bestias son que no se conocen?

MADRE: -Callate. (Rompe a llorar.)

DOLORES: -Tus lágrimas. (Lentamente.) Ahora. Ya entiendo.

MADRE: -(Llora.) ¡Dolores!

DOLORES: -Qué espanto me dan tus lágrimas. Me pusiste un buen nombre. El nombre es el destino. (Alzala voz.) ¡Yo no lloraré! Seca en mi odio. ¿Por qué estamos en esta oscuridad? Es de noche.(Sonríe crispada.) Iba a escaparme. Pero no hay razón para la oscuridad. Encenderé las luces. (Enciende febrilmente las velas, una por una, pero habla con tensa tranquilidad.) Para vernos las caras, mamá. Si no, una puede engañarse, oigo tu llanto, pero no lo veo bien. ¿Te pegó papá? ¿Por eso llorás? ¿A ver tu cara? (Brutalmente, le toma el rostro que la madre quiere hurtar.) Es la misma. Más fea. Tocate. (Le lleva la mano a la cara.) Un tumor sobre la boca y telarañas sobre los ojos. Lagañas también. ¡Tocate! Vas a sentir tu propia fealdad. (La deja.) Y mi cara, ¿cómo es ahora? (Se toca.) No me la conozco. Pero no es mi cara la que me importa.
¡Ni la tuya!

MADRE: -No grités, Dolores, no me guardés rencor. ¡Se me escapó todo de las manos! Tu padre me preguntó y…

DOLORES: -(Con exasperación contenida, como si intentara una explicación común.) Es lo que pasa, mamá. Cuando se decide por los otros, es lo que pasa, se escapa todo de las manos y el castigo no pertenece a nadie. Entonces, uno finge que no pasó nada y todo el mundo duerme en buena oscuridad, y como el sol no se cae, al día siguiente uno dice: no pasó nada. E ignora su propia fealdad. ¡Tocate! (Con una sonrisa crispada.) Y para colmo, encendí las luces. (La madre tiende la mano para apagar una.) ¡No te atrevas! ¡Necesito ver el castigo! Necesito que no me quiten eso, el cuerpo castigado. (Va hacia la puerta, grita furiosa de dolor.) ¡Fermín! ¡Fermín! (Fermín se asoma enseguida.) Nadie duerme hoy en esta casa. ¿Qué te ordenó mi padre?

FERMÍN: -Que lo trajera.

DOLORES: -¿Y qué esperás, lacayo? ¿Que te llore?

FERMÍN: -Conocí a la señorita de niña. No me gusta que sufra.

DOLORES: -(Ríe). ¡Buena respuesta! (Se corta. Feroz.) ¡Traelo!

FERMÍN: -Su padre me lo ordenó. (Su brutalidad se impone. Sonríe.) Quería que el jorobado no faltara a la cita.DOLORES: -(Suavemente.) No lo hagás faltar. (Sale Fermín. Dolores enciende otra vela. Con dura naturalidad.)

Quedó apagada ésta. ¿Me ves bien, mamá?

MADRE: -Dolores, ¿por qué no te fuiste?

DOLORES: -(Con frío desprecio.) ¿A encerrarme en mi cuarto? No hay ninguna puerta para el dolor, mamá. ¡Tonta! (Se abre la puerta. Fermín carga el cuerpo sin vida de Rafael. Lo arroja como un fardo sobre el piso. Dolores, inmóvil, no aparta la vista.)

FERMÍN: -(Con un gesto de excusa.) Yo le hubiera pegado nada más. (Se le escapa la risa.) ¡En la joroba!

MADRE: -Está bien, Fermín. Andate. (Sale Fermín.)

DOLORES: -(Salvaje.) ¡Fuera! ¡Quiero estar sola! ¡Decile gracias! ¡Le agradezco que me permita mirar a mi muerto! ¡Pero no quiero llantos a mi alrededor! ¡Llanto hipócrita! ¡Fuera!

(Entra el padre con Fermín, quien trae una bandeja con tres tazas.)

PADRE -(Muy tranquilo.) ¿Quién grita? Dolores, no me gustan los gritos. No me dejan pensar. Vamos a dormir todos, ¿eh? Ni hablaremos de esto. Nos bebemos una taza de chocolate y…

DOLORES: -A dormir… (Mira a los tres, masculla con un odio contenido y feroz.) ¡Canallas! ¡Canallas! ¡Que el odio los consuma! ¡Que la memoria no los deje vivir en paz! ¡A vos, con tu poder, y a vos, mano verduga, y a vos, hipócrita y pusilánime!

PADRE: -¿Qué criamos? ¿Una víbora? ¡Ya te sacaremos el veneno de la boca!

DOLORES: -¡No podrás! ¡Tengo un veneno dulce, un veneno que mastico y trago!

PADRE: -Peor para vos. Ahora a dormir, ¡y es una orden!

DOLORES: -(Ríe.) ¿Qué? ¿Cómo no te das cuenta, papito? Tan sabio. (Furiosa.) ¡Ya nadie ordena nada! Con una voz áspera y gutural.) ¡En mí y conmigo, nadie ordena nada! ¡Ya no hay ningún más allá para tener miedo! ¡Ya no tengo miedo! ¡Soy libre!

PADRE: -(Furioso.) ¡Silencio! ¡Nadie es libre cuando yo no quiero! ¡En esta casa, mando yo todavía! ¡Dije a dormir!

DOLORES: -¡Jamás cerraré los ojos! Si me dejás viva, ¡jamás cerraré los ojos! ¡Voy a mirarte siempre despierta, con tanta furia, con tanto asco!

PADRE: -¡Silencio!

DOLORES: -¡Te lo regalo el silencio! ¡No sé lo que haré, pero ya es bastante no tener miedo! (Ríe, estertorosa y salvaje.) ¡No te esperabas ésta! ¡Tu niñita, tu tierna criatura…!

MADRE: -¡Dolores!

DOLORES: -Dolores, ¿qué? (Desafiante, al padre.) ¡Dolores mi alegría, me decía el jorobado! ¡A tus espaldas!

PADRE: -¡Te moleré a golpes! (Va a pegarle, pero la madre se interpone y recibe el bofetón.)

DOLORES: -¡Gracias, mamá! ¡A buena hora! ¡El algodón sucio sirve! ¡Te dije que no tengo miedo! ¡Menos de éste!

PADRE: -¡Que se calle! ¡Fermín, llevátela! ¡Sáquenla de mi vista!

DOLORES: -(Forcejea, mientras Fermín la arrastra, grita furiosa.) ¡Te odio! ¡Te odio!

PADRE: -¡Silencio!

DOLORES: -(Con una voz rota e irreconocible.) ¡El silencio grita! ¡Yo me callo, pero el silencio grita! (Fermín, junto con la madre, la arrastra hacia fuera y la última frase se prolonga en un grito feroz. Una larga pausa.)

PADRE: -(Mira de soslayo el cuerpo de Rafael. Se yergue inmóvil, con los ojos perdidos. Suspira.) Qué silencio…

Después de un momento,
Telón

Griselda Gambaro
(Fragmento de "La Malasangre")


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