9 de junio de 2013

Santiago, no niego tu nieve,
tu sol de Abril, tus dones negros,
San Francisco es un almanaque
lleno de fechas gongorinas,
la estación Central es un león,
la moneda es una paloma.

Amo la virgen ovalada
que ilumina sin entusiasmo
los sueños de la zoología
encarcelada y desdeñosa,
y tus parques llenos de manos,
llenos de bocas y besos.

Qué olvidé en tus calles que vuelvo
de todas partes a tus calles?
Como si vaya donde vaya
recuerde de pronto una cita
y me apresuro y vuelo y corro
hasta tocar tu pavimento!
Y entonces sé que sé que soy,
entonces sé que me esperaba
y por fin me encuentro conmigo.

La nieve que cae en tu frente
comenzó a nevar en la mía:
envejezco con mi ciudad
pero los sueños no envejecen:
crían tejas y crían plumas,
suben las casas y los pájaros
y así Santiago, nos veremos
dormidos por la eternidad
y profundamente despiertos.

Santiago no olvides que soy
jinete de tu crecimiento:
llegué galopando a caballo
del Sur, de mi salvajería,
y me quedé inmóvil en ti
como un caballero de bronce:
y desde entonces soy ciudad
sin olvidar mis territorios,
sin abandonar los caminos:
mi poesía es la Alameda,
mi corazón es un teléfono.

Pablo Neruda
(Estrofas de su poesía "Canta  Santiago")



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