12 de junio de 2013


“ Un film nace varias veces, es parte de una idea que se convierte en guión. En todas las fases del nacimiento de un film (guión, financiamiento, preparación técnica,  rodaje, post producción, distribución),  el director debe y tiene que estar comprometido –hablo del cine al que represento yo y muchos de mis compañeros cine independiente de autor-. En la primera fase (el de la preparación),  en cuánto más tiempo se le dediqué a cuidar los detalles, más fácil será todo, se tiene que estudiar e investigar el guión. Más si el guión es de uno, hay que pasárselo a otra persona, a un consejero, hay que chequearlo  muchísimo, como bien se dice: se puede hacer una mala película  con un buen guión, pero no una buena película con un mal guión, eso no existe en la historia del cine, es muy difícil. Consultar a cuantas personas sean necesarias (colegas, guionistas, etc.). 

Después viene la fase de preparación, cuando el guión está bien preparado, cuando es de hierro, cuando cada personajes tiene su propia vida y cada línea esta chequeada  para saber que está bien, entonces se puede estar tranquilo para ir a hablar con los actores. 

En la fase de preparación uno tiene que ir hablar con el director de fotografía sobre la película que voy a contar, para decidir qué tipo de tomas quiero hacer. Es básico ponerse de acuerdo en el lenguaje cinematográfico que se va usar; este lenguaje no solo es una cosa técnica es algo que tiene que ver con algo más, es una sesión política, es una decisión que lleva e influencia el contenido, es distinto si yo utilizo primeros planos e insisto en eso, a que si yo hago travellings o planos secuencias; es distinto si la cámara descubre, acompaña o simplemente observa. La elección del lenguaje es nuestro punto de vista acerca del tema qué vamos a contar. Cómo quiero contarlo y desde donde quiero contar. La elección del lenguaje es nuestro punto de vista acerca del tema qué vamos a contar. Cómo quiero contarlo y desde donde quiero contar.

Esto es simplemente una forma, no hay reglas de hierro ni de oro, esto se trata de ayudar al espectador, de que se cuente su propia historia, finalmente hacer cine es descubrir la manera en que cada quién descubre como cuenta su propia historia y las reglas se pueden transgredir, todo depende de qué es lo que voy a decir, de cómo lo vas a contar; el cine no es copia de la realidad, es construcción y nunca tratar de ser interesantes ni geniales; ser interesante no es intentar ser interesante.

Seguir una historia, la que nos están contando y a la vez ser capaces como seres humanos, como espectadores  de asociar, de tener que saber  qué toda narración es una propuesta al espectador, no es una cosa segura. En esa propuesta,  jamás debe ser una declaración de guerra, ni de colonizaje hacía el espectador tratando de convencerlo de una ideología, de una postura.  Una historia es una mano estirada hacía  el otro, el cine eso es lo que aspira a ser .   
       
Yo les diría a los directores noveles que no traten de ser originales, sino que traten de ser verdaderos, lo que es verdad perdura no importa si es cortado rápida o lentamente, depende de la actitud del cineasta, si es verdadero el público lo va a comprender hoy, mañana , va a trascender, va a permanecer  en la memoria del espectador.” 

Extracto de un Seminario sobre Dirección de Cine, otorgado por la cineasta Jeanine Meerapfel

Foto: Jeanine Meerapfel

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