6 de junio de 2013

Y ahora sospecho que cabrá preguntarse y responder por qué Emily no eligió ser jefe, líder por sus propios méritos. Pues bien, ¿por qué no? Sí, desde luego me lo pregunté. 

Las actitudes de las mujeres frente a sí mismas y frente a los hombres, las pautas impuestas a sí mismas por las mujeres, la intrepidez de su lucha por la igualdad, el cuestionamiento de décadas, lleno de sufrimiento, acerca de su propio papel, sus propias funciones……todo esto hace que me resulte difícil ahora afirmar, simplemente, que Emily estaba enamorada. ¿Por qué no tenía su propia banda, su propia casa llena de valientes merodeadores y ladrones, de creadores y panaderos y cultivadores de su propio alimento? ¿Por qué no era ella de quién se dijera: “Allí estaba en esa casa vacía, Emily reunió una banda y todos se han mudado a ella. Sí, se pasa muy bien, tratemos que de que nos permita vivir allí también a nosotros.”

No había nada que se lo impidiera. Ninguna ley, escrita o tácita, que estableciera que no podía hacerlo, aparte de que sus aptitudes y habilidades, eran tan variadas, desde todo punto de vista, como las de Gerald o de cualquiera. No hizo esto. No creo que se le ocurriese en ningún momento.

La dificultad residía en que amaba a Gerald y esta nostalgia de él, de su atención y de su dedicación, la necesidad de ser ella la que lo reconfortaba y le daba su apoyo, quien lo relacionaba con la tierra, quien le hacía mantener el rumbo con su sentido común y su calidez. Esta necesidad la despojaba totalmente de la iniciativa que había requerido para ser conductora de una comuna. Sólo quería ser la mujer del líder de la comuna. Su única mujer, sin duda.
Esta es una historia, después de todo y, según espero, verídica.”

Doris Lessing 
(Fragmento de "Memorias de una sobreviviente")


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