14 de julio de 2013


Cantata a Buenos Aires 

(Recitado)
Cómo no hablar de Buenos Aires
si es una forma de saber quién soy.
Si es la única ciudad donde se puede
estacionar el corazón a toda hora,
cruzar el sol de contramano y, en un baldío,
ver un show de grúa y topadora.
Una ciudad donde siempre hay un lugar abierto
y en cada bar, una mesa donde arreglan el mundo
los que quedaron despiertos.
Una ciudad donde todos opinan
si hasta se forma una selección en cada esquina.
Cómo no hablar de Buenos Aires
si es una forma de saber quién soy

(cantado)
Buenos Aires,
donde quiera que te nombre una canción
nace un bache
y en el medio del asfalto hay una flor.
Yo te encuentro
apretando en un zaguán el metejón,
a la vuelta de un nostálgico salón,
tras un baile de disfraz,
típica y jazz, pálido adiós.
Y una luna que se pinta para entrar
por el balcón.

(recitado)
Una ciudad que se cuelga
en los ojos de los que van llegando
y se hace nudo en el alma de los que la van dejando.
Que tiene tanto como tanto le pidan:
angustia, soledad, piedad y cuento,
un carnet de coqueta y los mil y un inventos.
Una farmacia de turno el 24 a la noche,
una pareja en coche,
un domingo flaco y porteño,
dos plateas para el cielo atendido por su dueño.
Un buzón, un balcón
y una escalera para subirse a un sueño.
Cómo no hablar de Buenos Aires
si es una forma de saber quién soy.

(cantado)
Buenos Aires,
una estrella va subiendo a un tobogán.
Piedra libre,
para un tango de Cadícamo y Cobián.
Yo te encuentro
en el tránsito infernal de una estación,
en la breve intimidad de un ascensor
compartiendo la emoción
por la final de un Nacional,
muzzarella de cemento y bodegón,
tu corazón, ¡Tu corazón!

Chico Novarro
Foto: Vista panorámica de la ciudad desde Santa Fe y Suipacha






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