20 de julio de 2013



"Para mí, la fotografía es el reconocimiento simultáneo  en una fracción de segundo del significado de un evento y la organización de las formas que le dan su propio carácter. Creo que para una vida activa, el descubrimiento de uno mismo se hace simultáneamente con el descubrimiento del mundo a nuestro alrededor, cómo éste nos moldea, y al mismo tiempo cómo también nosotros podemos influir en él. Debe de haber un equilibrio entre estos dos mundos: el interior, y el que está fuera de nosotros. Como resultado de una influencia recíproca, estos dos mundos llegan a formar uno sólo. Y ése es el mundo que debemos transmitir.

Pero esto, sólo concierne al contenido de la foto. Para mí, el contenido no se puede separar de la forma. Por forma, me refiero a una rigurosa organización geométrica de la interacción de las superficies, lineas y valores. Es sólo en esa organización donde nuestros conceptos y emociones se vuelven concretos y comunicables. En fotografía, la organización visual procede únicamente de un instinto desarrollado.

Antes que nada, me gustaría decir que es una regla que me he impuesto a mí mismo, un poco de disciplina, pero no es una norma. Es muy personal. Creo que no podemos diferenciar lo que queremos decir de la forma de decirlo.

La fotografía es un proceso mental. Tenemos que tener claro qué es lo que queremos decir. Nuestras concepciones, lo que pensamos de una situación específica, un problema concreto. La fotografía es una forma de escribirlo, de dibujarlo, de hacer bocetos de ello. Y básicamente esto se nos ofrece en la vida diaria. Tenemos que estar alerta y escoger un momento significativo. Es intuición. Es instinto.  No sabemos porqué disparamos en un momento concreto. Viene, está ahí, se nos ofrece. Tómalo. Todo está ahí, es una cuestión del azar, pero tienes que elegir y obligar a las oportunidades a venir a ti.

La parte creativa de la fotografía es muy pequeña. Un pintor se puede recrear, un escritor también, pero a nosotros se nos da, tenemos que escoger el momento, el instante decisivo, está ahí.

Cuando empecé con la fotografía en 1930 había muy pocas revistas de fotos, no había mercado. Y yo hacía fotos de aquello que me impresionaba, que me interesaba. Llevaba una especie de diario. Y sigo llevando un diario fotográfico. Y luego, empezaron las revistas y había trabajo en ellas. Tienes que trabajar para ti mismo, para expresarte. Con las revistas, estás en contacto con los sucesos importantes que ocurren en el mundo y tienes la posibilidad de hablar para un gran público."

Henri Cartier-Bresson






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