1 de agosto de 2013

Trébol de cuatro hojas


La mano barre y el ojo
Busca en cuclillas. ¿Ha
perdido la paciencia? o
ya no se encuentran tréboles
de la suerte. Cuatro hojas,
tributo del diferente
o error de naturaleza
Tan deseado y tan temido
otro, la niñez lo daba
fácil
¿Cuánto hace que encontré
el último? Mucho. Baila
la frase en el ocho, duplo
de las cuatro hojitas de oro
pero el monstruo no aparece
¿Será la tierra o acaso
la ingeniería genética?
Si mandara al no buscar
vendría pronto la suerte,
ágil
como un gamito o una pulga
que viene sin ser llamada,
la infancia más acto y menos
pensamiento, ¡mirá eso!:
verla correr si que es
un obsequio de la tarde,
allí va Talita Kumi,
salta y brinca entre los tréboles
que acaricio con la mano,
más
abstractos son ahora los
designios porque todo
lo viviente es una magia
¡gracias!, sea tonta o sea
sabia. Quién, si la muerte
no estuviera a pocos pasos
vería esta belleza
sabiendo es toda suerte
de los días luminosos,
trébol
aún de tres yo te consagro.

Diana Bellesi










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