10 de agosto de 2013



Veredas de Buenos Aires

De pibes la llamamos: “la vedera” 
Y a ella le gustó que la quisiéramos, 
En su torno sufrido dibujamos 
Tantas rayuelas. 

Después, ya más compadres, taconeando 
Dimos vuelta manzana con la barra, 
Silbando fuerte para que la rubia 
Del almacén saliera, con sus lindas trenzas 
A la ventana. 

A mí me tocó un día irme muy lejos 
Pero no me olvidé de las “vederas” 
Pero no me olvidé de las “vederas”. 
Aquí o allá, las siento en los tamangos 
Como la fiel caricia de mi tierra. 
¡Cuánto andaré por “ ái ” hasta que pueda 
volver a verlas...!

Julio Cortázar






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