12 de octubre de 2013






ESCRITO EN UNA TRASTIENDA 


EN TODOS los puertos del mundo 
descansa la noche 
sobre los navíos oscuros 
y reza su rosario de lunas 
el viejo lobo curtido y silencioso. 
Palomas de las músicas vagabundas 
picotean los fanales encendidos. 
Tu recuerdo ha hecho hueco en mi mano sin luz. 
Ah, llegar a tu cabellera rubia como a un puerto final. 

Atracan los astros 
y detrás de los grandes murallones de sombras 
luces multicolores se roban las miradas 
y las estrellas son afónicas 
como la voz de la violinista tuberculosa 
cuya tos en el bar es obligatoria. 
El alcohol anda en zancos y las mujeres canallas 
pasean su olor a polvo y su cansancio. 
En todos los puertos del mundo 
hay alguien que está esperando. 
Hasta muy cerca de los navíos 
salen los patios 
y entran por los oídos de los marinos. 


Un sabor dulce, un amargo sabor. 
En todos los puertos del mundo 
hay vagabundos como yo 
que asoman al asombro lejano 
el corazón, como un barquito en la mano. 
Hay una calle, larga borrachera, 
pedazos de noche dispersada 
y cuando llega el alba roja y con su clarín 
revuela pájaros alucinados, 
en todos los puertos del mundo 
hay alguien que está esperando. 

Raúl Gonzalez Tuñón.










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