30 de abril de 2013





"...Extraños somos todos, hasta nosotros que estamos aquí. A quién te refieres, A ti y a mí, a tu sentido común y a ti mismo, raramente nos encontramos para hablar, solo muy de tarde en tarde, y, si queremos ser sinceros pocas veces merece la pena. Por mi culpa. También por la mía, estamos obligados por naturaleza o condición a seguir caminos paralelos, pero la distancia que nos separa o divide , es tan grande que en la mayor parte de los casos no nos oímos el uno al otro, Te oigo ahora, Se trata de una emergencia, y las emergencias aproximan, Lo que tenga que ser, será, Conozco esa filosofía, suelen llamarla predestinación, fatalismo, hado, pero lo que realmente significa es que harás lo que te dé la real gana, como siempre, significa que haré lo que tenga que hacer, nada menos. 

Hay personas para quienes es lo mismo lo que han hecho y lo que creyeron que tenían que hacer, Al contrario de lo que piensa el sentido común, las cosas de la voluntad nunca son simples, lo que es simple es la indecisión, la incertidumbre, la irresolución, quién lo diría, No te sorprendas, vamos siempre aprendiendo, Mi misión ha acabado, tú haz lo que entiendas. Así es, Entonces, adiós, hasta otra ocasión, que te vaya bien, Probablemente hasta la próxima emergencia, si consigo llegar a tiempo.

Las farolas de la calle se habían apagado, el tráfico crecía por minutos, el azul ganaba color en el cielo. Todos sabemos que cada día que nace es el primero para unos y será el último para otros, y que, para la mayoría, es sólo un día más...

José Saramago
(Fragmento de "El hombre duplicado")
Foto: Plaza Francia. Del Libro Buenos Aires Buenos Aires) 







Arrabalera
(Tango)


Mi casa fue un corralón
de arrabal bien proletario,
papel de diario el pañal,
del cajón en que me crié...
Para mostrar mi blasón,
pedigree modesto y sano.
¡Oiga, che!... ¡Presénteme...
¡Soy Felisa Roverano,
tanto gusto, no hay de que!...

¡Arrabalera,

como flor de enredadera
que creció en el callejón!
¡Arrabalera,
yo soy propia hermana entera
de Chiclana y compadrón!...
Si me gano el morfi diario,
qué me importa el diccionario
ni el hablar con distinción.
Levo un sello de nobleza,
soy porteña de una pieza,
tengo voz de bandoneón.

Si se le da la ocasión,
de bailar un tango arrespe,
encrespe su corazón,
de varón sentimental.
Y al revolear mi percal,
márqueme su firulete,
que en el brete musical
se conoce, la gran siete,
mi prosapia de arrabal.


Intérprete: Tita Merello 

Música: Sebastián Piana
Letra: Cátulo Castillo

Recordamos a Ernesto Sábato a dos años de su fallecimiento.

"...Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación. Así lo han mostrado tantos hombres y mujeres que, con el único recurso de la tenacidad y el valor, lucharon y vencieron a las sangrientas tiranías de nuestro continente. El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar. Defender, como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice cuánto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, unas criaturas a las que demos amparo, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo. Un acto de arrojo como saltar de una casa en llamas. Éstos no son hechos racionales, pero no es importante que lo sean, nos salvaremos por los afectos.(...)

Tenemos que reaprender lo que es gozar. Estamos tan desorientados que creemos que gozar es ir de compras. Un lujo verdadero es un encuentro humano, un momento de silencio ante la creación, el gozo de una obra de arte o de un trabajo bien hecho. Gozos verdaderos son aquellos que embargan el alma de gratitud y nos predisponen al amor. La sabiduría que los muchos años me han traído me enseñaron a reconocer la mayor de las alegrías en la vida que nos inunda, aunque aquélla no es posible si la humanidad soporta sufrimientos atroces y pasa hambre."

Ernesto Sábato. 
(Fragmentos de su libro "La resistencia")




29 de abril de 2013






"Chou-Tuh no es mío ni de nadie.
Tiene independencia oriental.
Sería más sensato decir que yo soy suyo.
No se sienten sus pasos de oro suave. ni su distante presencia. 
Solo ladra muy tarde por la noche. Para ciertos fantasmas"


Pablo Neruda. 
(En homenaje a su perro Chou-Tuh)


Recordamos a Alejandra Pizarnik en un nuevo aniversario de su nacimiento. 


PEREGRINAJE 

Llamé, llamé como la náufraga dichosa 
a las olas verdugas 
que conocen el verdadero nombre 
de la muerte. 

He llamado al viento, 
le confié mi ser. 

Pero un pájaro muerto 
vuela hacia la desesperanza 
en medio de la música 
cuando brujas y flores 
cortan la mano de la bruma. 
Un pájaro muerto llamado azul. 

No es la soledad con alas, 
es el silencio de la prisionera, 
es la mudez de pájaros y viento, 
es el mundo enojado con mi risa 
o los guardianes del infierno 
rompiendo mis cartas. 

He llamado, he llamado. 
He llamado hacia nunca. 

Alejandra Pizarnik








Feliz Cumpleaños Rómulo Macció! 

"...La pintura está hecha por el individuo y difícilmente pueda llegar a ser masiva como cualquier otra expresión visual en un lugar público; el cine por ejemplo. La pintura es atemporal y permite la reflexión contemplativa. Hay muchísima gente que va a exposiciones y museos, pero ignora si va por la publicidad que los arrastra. Creo que donde haya un hombre, éste se expresará con sus manos, pintando donde fuere. Tal vez volvamos a ver las pinturas de Altamira, pero nunca se dejará de pintar. No reflexioné mucho al respecto, porque me siento llevado por la intuición. 

Hay una frase que he recogido de algunas lecturas, que me gusta: "El artista está incapacitado de no hacer". Hay algo que a uno lo empuja a pintar, y mientras exista esa voluntad, habrá pintura siempre. Lo que no quiere decir que la pintura progrese, como tantas otras cosas, porque la verdad es que no tiene ninguna finalidad concreta."

Rómulo Macció 

(29 de abril de 1931, Buenos Aires) es un pintor argentino de relevancia internacional, asociado con la vanguardia de la década del sesenta. Ganó el premio internacional del Instituto Di Tella en 1962, convirtiéndose en sinónimo de la vanguardia junto a otros como Luis Felipe Noé.


28 de abril de 2013




LA PLAZA SAN MARTIN

En busca de la tarde
fui apurando en vano las calles.
Ya estaban los zaguanes entorpecidos de sombra.
Con fino bruñimiento de caoba
la tarde entera se había remansado en la plaza,
serena y sazonada,
bienhechora y sutil como una lámpara,
clara como una frente,
grave como un ademán de hombre enlutado.

Todo sentir se aquieta
bajo la absolución de los árboles
—jacarandás, acacias—
cuyas piadosas curvas
atenúan la rigidez de la imposible estatua
y en cuya red se exalta
la gloria de las luces equidistantes
del leve azul y de la tierra rojiza.

¡Qué bien se ve la tarde
desde el fácil sosiego de los bancos!
Abajo
el puerto anhela latitudes lejanas
y la honda plaza igualadora de almas
se abre como la muerte, como el sueño.

Jorge Luis Borges
Foto: Plaza San Martín (del Libro Buenos Aires Buenos Aires)








El pájaro yo

Me llamo pájaro Pablo,
ave de una sola pluma,
volador de sombra clara
y de claridad confusa,
las alas no se me ven,
los oídos me retumban
cuando paso entre los árboles
o debajo de las tumbas
cual un funesto paraguas
o como una espada desnuda,
estirado como un arco
o redondo como una uva,
vuelo y vuelo sin saber,
herido en la noche oscura,
quiénes me van a esperar,
quiénes no quieren mi canto,
quiénes me quieren morir,
quiénes no saben que llego
y no vendrán a vencerme,
a sangrarme, a retorcerme
o a besar mi traje roto
por el silbido del viento.
Por eso vuelvo y me voy,
vuelo y no vuelo pero canto:
soy el pájaro furioso
de la tempestad tranquila.

Pablo Neruda
Foto: Sara Facio y Pablo Neruda en su casa de Isla Negra.





Hasta siempre Aída! 

LOS AMIGOS

Tito es el más antiguo. Cuando yo tenía cinco años y él cuatro, nos trepábamos a los árboles dándonos la mano. Era más lento, pero más acompañado. Yo le prestaba mi triciclo y él me dejaba navegar su lanchita con motor. Aprendió a andar en bicicleta antes que yo y no se rió cuando me caí: agarró el asiento y trotó pacientemente a mi lado hasta que aprendí. Hacíamos carreras de remociclo en Palermo y, en el cine, nos pasábamos el maní con chocolate y nos explicábamos mutuamente la película.
Todavía, cada tanto, me enseña a no caerme de una nueva bicicleta, nunca hemos dejado de darnos la mano para subir a los árboles; y seguimos necesitando explicarnos mutuamente la película.

Cacho y yo nos adoptamos cuando yo usaba guardapolvo y él una boina para tapar la cabeza rapada. Hablábamos de Camus y de Bakunin. El andaba en arreglar el mundo. Yo no tenía ningún inconveniente siempre que no me impidiera ser la mejor actriz que había pisado jamás un escenario.
Todos estos años hemos tratado de enseñarnos mutuamente un poco de humildad. Y de cuidarnos mutuamente del pecado mortal de la resignación.

Miguel me saludó y recibió un rugido por respuesta. Pero su apostolado es reconciliar a la gente de este mundo consigo misma. Y lo hace de a uno por vez. Fue emocionante cuando me tocó...Y cuesta, al principio, no resentirse cuando uno ve que es capaz de tomarse el mismo trabajo por el guarda de un tren o por una viejecita perdida en la calle.
Después de no vernos durante cuatro años estuvimos cinco días encerrados en un cuarto, hablando y hablando. Afuera nos esperaba Europa entera, pero siempre hemos tenido demasiadas cosas para decirnos para que el paisaje, la distancia o el tiempo interfirieran el diálogo.

El Negro comenzó explicándome que solamente una imbécil entra a trabajar a una redacción en verano, cuando todo el mundo sale de vacaciones. Después decidió que él era especialista en casos perdidos y me ayudó.
Todavía me explica, muy frecuentemente, que solo una imbécil puede hacer algunas de las cosas que me propongo hacer. Y después se sienta enfrente, tiende la mano, y asume la mitad del trabajo.
Sigue siendo un especialista en casos perdidos. Es su especialización la que lo pierde.

Sebastián siempre se negó a dejarme hablar o escribir sobre otra cosa que aquello que amara u odiara. Cuando hay sol o luna llena, viva debajo de una autopista o frente a un lago poblado de cisnes, Sebastián invierte vida en su fórmula y la alquimia da resultados: la vida se ensancha y cobra sentido cuando él la habla o la escribe.

Nacho tenía tres años cuando empezamos a salir juntos. Y ya entonces veía y sentía lo que pocos saben ver y sentir después de aprenderlo duramente a lo largo de toda una existencia. Mientras yo creía que le enseñaba algunas cosas, él me permitía aprender lo fundamental.
Todavía me lo permite.

No pueden impedir que uno sufra. No pueden garantizar que uno sea feliz. No pueden reemplazar a la madre ni al padre. No pueden confundirse con el amante ni con el hijo. No evitan que uno cometa errores, ni aciertan siempre en celebrar a tiempo el verdadero triunfo sobre uno mismo.
No impiden que el dolor duela, ni aseguran que el amor ame.
No detienen el tiempo ni sus deterioros.
No apresuran el equilibrio ni sus armonías.
No están siempre que hacen falta, ni se van solo cuando uno está preparado para la soledad.
No colman todas las posibilidades de la sed, ni se privan de despertar otras nuevas...
Los amigos solamente hacen que el espejo nos devuelva la imagen de alguien capaz de ser amado por alguien a quien ama.
Los amigos solamente hacen que la vida valga la pena de ser vivida.

Aída Bortnik












27 de abril de 2013




"... Se iba apagando el día entre las piedras húmedas de la ciudad, a sorbos, como se consume el fuego en la ceniza. Cielo de cáscara de naranja, la sangre de las pitahayas goteaba entre las nubes, a veces coloreadas de rojo y a veces rubias como el pelo del maíz o el cuero de los pumas. En lo alto del templo, un vigilante vio pasar una nube a ras del lago, casi besando el agua, y posarse a los pies del volcán. La nube se detuvo, y tan pronto como el sacerdote la vio cerrar los ojos, sin recogerse el manto, que arrastraba a lo largo de las escaleras, bajó al templo gritando que la guerra había concluido. Dejaba caer los brazos, como un pájaro las alas, al escapar el grito de sus labios, alzándolos de nuevo a cada grito. En el atrio, hacia Poniente, el sol puso en sus barbas, como en las piedras de la ciudad, un poco de algo que moría. "

Miguel Angel Asturias
Fragmento de Leyenda del tesoro del Lugar Florido.
Foto: Del Libro Actos de fe en Guatemala










La mufa

Vos ves la Cruz del Sur,

respirás el verano con su olor a duraznos,
y caminás de noche
mi pequeño fantasma silencioso
por ese Buenos Aires,
por ese siempre mismo Buenos Aires.

 Julio Cortazar

Foto: Corrientes y Esmeralda (Del Libro Buenos Aires Buenos Aires)






SUR
(Tango)

San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo,

Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.

Sur,

paredón y después...
Sur,
una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera
y esperándote.
Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya...
Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé...

San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,

Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.


Música: Aníbal Troilo
 Letra: Homero Manzi



26 de abril de 2013



EL NIÑO BUENO

No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad me muerda los pies 
no me emborracharé bajo los puentes, no cometeré faltas de estilo.
Acepto este destino de camisas planchadas,
llego a tiempo a los cines, cedo mi asiento a las señoras.
El largo desarreglo de los sentidos me va mal. 
Opto por el dentífrico y las toallas. Me vacuno.
Mira qué pobre amante, incapaz de meterse en una fuente
para traerte un pescadito rojo
bajo la rabia de gendarmes y niñeras.

Julio Cortazar

Foto: Calle Melo y Laprida (Del Libro Buenos Aires Buenos Aires)






PRISIONERO SIN HORIZONTE


Prisionero sin horizonte

Oigo los ruidos de la calle
Y veo sólo un cielo hostil
Y el blanco muro de mi cárcel

Huye la tarde en mi prisión

Una dulce lámpara arde
Estamos solos en mi celda
Bella luz razón adorable

Apollinaire











QUE SE QUEDE EL INFINITO SIN ESTRELLAS...

Que se quede el infinito sin estrellas,
que la curva del tiempo se enderece.
Y pierda su fulgor, cuando se mece
un planeta en su abismo y en las huellas

del estallido primordial. Aquellas
noticias recibidas del comienzo
de las galaxias, del vacío inmenso,
hoy son luz fósil. Paradojas bellas

que anuncian por venir lo transcurrido
y postulan pasado lo futuro.
Universo del pensamiento puro:

un espacio que fluye como un río
y un tiempo sin presente, opaco y frío.
El tiempo de la espera y del olvido.

Severo Sarduy

25 de abril de 2013


LLEGA LA GRAN FIESTA DE LA FOTOGRAFÍA!!!

Los invitamos a participar de los festejos por los 40 años de 
Editorial La Azotea.

Lunes 6 de Mayo: inauguración Exposición de Grandes Fotógrafos Argentinos cuyas obras fueron publicadas por Editorial La Azotea. En las siguientes fotos se encuentra el resto del programa. No se lo pierdan! El Viernes 17 tendremos la participación de los queridos actores Leonor Benedetto y Darío Grandinetti, el escritor Leopoldo Brizuela y habrá un show Musical de Sandra Mihanovich quien interpretará las canciones de María Elena Walsh. Los esperamos!!!






"¡Señor, aquí se lustra!

¡Se lustra, señor!...
Buscando una esperanza,
la vida así se amasa
de penas y dolor.
Y así todos los días,
aunque nos queme el sol,
o el frío del invierno
nos hiele el corazón."

Estrofa del tango: "Se lustra señor"











"–¿Quién es usted?­
–Me llamo Lundborg, soy el embajador de Suecia... He venido a traerle la noticia oficial del premio al doctor Leloir. ­
–¿Cuándo tuvieron la confirmación oficial?­
–Hace media hora. Acabo de estar con el doctor. Recibió la noticia con toda naturalidad, como científico que es.­

El señor Lundborg se aleja. No lo sabemos, pero ya estamos mucho más cerca de Leloir. Avanzamos vadeando desconocidos. Hay un apretado círculo de gente. Y ahí, en el medio, está nuestro campeón mundial de la química: camisa blanca, corbata oscura, traje azul, zapatos marrones. Recibimos un empujón, una puerta que se quiere cerrar para aislar a Leloir... alcanzo a interponer un pie. Seguimos forcejeando, hay que conseguir a Leloir sí o sí. Avanzamos como en una cancha de rugby. En eso tan disparatado estamos cuando nos baja alguien como del cielo. La secretaria dice: ­
–El doctor los va atender en la biblioteca.­
(Allá vamos, corriendo detrás de la nota exclusiva. Leloir aguarda sumergido en un gastado sillón. Me acerco y le pregunto casi al oído:)

–En este minuto, ¿qué es lo que siente, doctor Leloir?­
–Siento que he perdido algo muy valioso... muy precioso.­
–¿A qué se refiere?¿Qué es lo que ha perdido?­
–¿Y no ve, amigo? He perdido la tranquilidad. Ustedes me van a ahogar. Observe, por allí entran en tropel sus colegas: cámaras, micrófonos, cables, Dios mío, Dios mío…Esto para mí es un sufrimiento. Se lo debo al premio.­
–¿Y la felicidad, doctor?­
–Toda felicidad trae su sufrimiento. Y aquí lo tengo.­
–¿Cuándo recibió la noticia?­
–Esta mañana, a eso de las nueve y media, al rato de llegar al Instituto. Qué curioso, la noticia vino de Chile.­
–¿Tenía avisos de que le otorgarían el premio?­
–Algo se había dicho. Teníamos noticias, digamos, secretas.­
–¿Quién le dio esas noticia secretas?­
–No me acuerdo.­
–¿Por qué descubrimiento vino el premio?­
–Entiendo que es un premio... al trabajo de toda la vida, y no a mí sino a un equipo de gente silenciosa.­
–¿Qué va hacer con los ochenta mil dólares?­
–¿Ochenta mil dólares? No lo he pensado.­
–Doctor, intente pensar algo ahora.­
–No se me ocurre nada, en verdad.­
–¿Cambiará de auto?­
–Para qué... el mío responde bien, se deja manejar, se deja estacionar... Ah, ya sé, le voy a comprar‚ una batería al auto de mi hija. Aunque... no sé, no sé porque esa batería tiene sus ventajas.­
–¿Ventajas? Doctor, nos enteramos que tiene que empujar el auto de su hija cada mañana.­
–Esa es la ventaja de una batería anémica: lo obliga a uno a hacer algún ejercicio adicional, a activar la circulación de la sangre.­
–¿Piensa donar este premio para la investigación, como hizo con otros premios?­
–Es probable.­
–¿Cuál es el descubrimiento suyo que más le interesa?­
–Siempre el último. Aunque no, el mejor descubrimiento es el próximo, el que tenemos que hacer, el que no hemos conseguido.­
–¿El Estado se preocupa lo suficiente, apoya a los investigadores argentinos?­
–Se preocupa... algo. Bueno, en realidad no me gustaría que tomaran esto como una queja. Estoy agradecido por el apoyo que nos han dado, aunque sea tan... pequeño. Aquí no tenemos lugar para trabajar, no podemos recibir a la gente del interior.­

–Doctor, ¿qué otras preocupaciones tiene?­
–No me queda tiempo para otras preocupaciones.­
–¿Podría describir lo que sintió en el momento de recibir la noticia?­
–No creí que fuera verdad.
–Se habrá emocionado.
–No llegué a emocionarme... Pero parece que es cierto, porque si no ustedes no estarían aquí.
–¿Y si esto no fuera real, si fuera un sueño de almohada, doctor?­
–Sería mejor. ­
–¿Usted está diciendo que sería mejor no ganar el Nobel?­
–Sin duda, no hubiera perdido eso tan importante en la vida que es la tranquilidad... Ya ven, hoy es peor que un día feriado: no he podido trabajar, y no creo que haya podido hacerlo nadie en el Instituto. Demasiado alboroto.­ Esto de ganar el premio Nobel, no se lo deseo a nadie…
–Doctor Leloir, considere que este es un día de gran felicidad para todo el país.­
–Puede ser, puede ser... pero...­
–¿Pero?­
–Para mí es un día de trabajo perdido. Y perdonen.­"

(Fragmento extraído de un reportaje del periodista Rodolfo Bracelli  al por entonces flamante Premio Nobel de Química,  Dr. Luis Leloir)





“…soy incapaz de escribir la única clase de novela que me interesa:  un libro dorado de una pasión intelectual o moral tan fuerte que pueda crear un orden, una nueva manera de ver la vida.  Ello se debe, sin duda alguna, a que me he desparramado en exceso.  He decidido no volver a escribir una novela.  Tengo cincuenta “temas” sobre los que podría escribir, y todos serían suficientemente aptos.  Si hay algo de lo que podamos estar seguros, es de que seguirán fluyendo de las editoriales novelas aptas e informativas.  Yo sólo poseo una de las menos importantes cualidades necesarias para escribir:  la curiosidad.  Es la curiosidad del periodista.  

Sufro tormentos de frustración y de deficiencia en razón de la imposibilidad de introducirme en las áreas de la vida que mi modo de vivir, mi educación, sexo, ideas políticas y diferencias de clase me prohíben.  Es la enfermedad de alguna de la mejor gente de la época actual:  los unos soportan bien sus efectos, mientras que los otros acaban cascados a causa de ello; es una nueva sensibilidad, un intento semiconsciente de alcanzar una nueva comprensión imaginativa.  Pero eso, para el arte, resulta fatal.  A mí sólo me interesa extenderme hasta el límite, vivir lo más plenamente posible.”

Doris Lessing 
(Fragmento De "El cuaderno dorado") 

24 de abril de 2013




- "El Arte auténtico se mantiene intacto. El arte nunca será una técnica. Es algo más, infinitamente mucho más que eso. Es una respuesta a la vida y ser un artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones".

- "Yo pienso que el artista , el escritor, tienen que estar en la calle y meter la calle en los libros y en los cuadros. La calle me dio a Juanito laguna y Ramona Montiel."

- "A Juanito Laguna lo veo y lo siento como el arquetipo de una realidad argentina y latinoamericana; como expresión de todos lo juanitos que existen...Juanito no pide limosna reclama justicia.....Ramona Montiel es el símbolo de otra realidad social cargada de miseria, ya no en el exclusivo plano material, sino en el del espíritu, con sus desequilibrios propios de una mujer de su condición social, atrapada por la telaraña de la sociedad de consumo...."

Antonio Berni

(Pintor argentino nació el 14 de mayo de 1905, y falleció el 13 de octubre de 1981). Berni fue un artista representativo de la época que vivió; lo caracterizó el fuerte contenido social de su obra. Con una galería de personajes representantes de los sectores más bajos y olvidados. Su obra estuvo influenciada por los acontecimientos históricos que vivió a lo largo de su vida.



Los Gauchos

Quién les hubiera dicho que sus mayores vinieron por un mar, quién les hubiera dicho lo que son un mar y sus aguas.
Mestizos de la sangre del hombre blanco, lo tuvieron en poco, mestizos de la sangre del hombre rojo, fueron sus enemigos.
Muchos no habrán oído jamás la palabra gaucho, o la habrán oído como una injuria.
Aprendieron los caminos de las estrellas, los hábitos del aire y del pájaro, las profecías de las nubes del Sur y de la luna con un cerco.
Fueron pastores de la hacienda brava, firmes en el caballo del desierto que habían domado esa mañana, enlazadores, marcadores, troperos, capataces, hombres de la partida policial, alguna vez matreros; alguno, el escuchado, fue el payador.
Cantaba sin premura, porque el alba tarda en clarear, y no alzaba la voz.
Había peones tigreros; amparado en el poncho el brazo izquierdo, el derecho sumía el cuchillo en el vientre del animal, abalanzado y alto.
El diálogo pausado, el mate y el naipe fueron las formas de su tiempo.
A diferencia de otros campesinos, eran capaces de ironía.
Eran sufridos, castos y pobres. La hospitalidad fue su fiesta.
Alguna noche los perdió el pendenciero alcohol de los sábados.
Morían y mataban con inocencia.
No eran devotos, fuera de alguna oscura superstición, pero la dura vida les enseño el culto del coraje.
Hombres de la ciudad les fabricaron un dialecto y una poesía de metáforas rústicas.
Ciertamente no fueron aventureros, pero un arreo los llevaba muy lejos y más lejos las guerras.
No dieron a la historia un sólo caudillo. Fueron hombres de López, de Ramírez, de Artigas, de Quiroga, de Bustos, de Pedro Campbell, de Rosas, de Urquiza, de aquel Ricardo López Jordán que hizo matar a Urquiza, de Peñaloza y de Saravia.
No murieron por esa cosa abstracta, la patria, sino por un patrón casual, una ira o por la invitación de un peligro.
Su ceniza está perdida en remotas regiones del continente, en repúblicas de cuya historia nada supieron, en campos de batalla, hoy famosos.
Hilario Ascasubi los vio cantando y combatiendo.
Vivieron su destino como en un sueño, sin saber quienes eran o qué eran.
Tal vez lo mismo nos ocurre a nosotros.

Jorge Luis Borges