29 de noviembre de 2013





ME HAN PROHIBIDO QUERERTE
(Tango)

Con los ojos en sangre
de llorar mi pobreza,
vengo a darte el adiós
porque han dicho que yo
busco en ti la riqueza...

Me han prohibido quererte,
sin saber que me muero,
sin saber que el valor
que hay en todo mi amor
vale más que el dinero.

Como sangra el rosal sin la flor,
así sangra mi herida...
arrancarme del pecho este amor
es quitarme la vida.

¡Qué castigo terrible!,
me han prohibido quererte...
Mas te juro ante Dios
defender nuestro amor
más allá de la muerte.

Ernesto Rossi, Carlos Russo






27 de noviembre de 2013







"¿Y cuál es mi crimen? Te lo voy a decir, no ser un halcón. ¿Tú sabes cómo hacen el amor los halcones? Se abrazan a una altura vertiginosa y se dejan caer pico contra pico, en un vuelo en picada, presas de un éxtasis intolerable [...]. El halcón, después del abrazo, se eleva rápido, soberbio y solitario. (Mi crimen es no) Ser un halcón ahora y que mi oficio sea la cetrería del amor."

Guillermo Cabrera Infante 







 

26 de noviembre de 2013






LAS HUELLAS

A orillas de las aguas recogidas
en la luz regular del suelo unidas
como si juntas siempre caminaran,
solas, parecería que se amaran,
en la sal de la espuma con estrellas,
sobre la arena bajo el sol las huellas
de nuestros pies desnudos
tan lejanos, y mudos.
Dejando una promesa dibujada
nuestra voz entretanto ensimismada
se divide en el aire y atraviesa
la azul crueldad de la naturaleza
mientras solos cruzamos
la playa y nos hablamos.


Silvina Ocampo







25 de noviembre de 2013







"(...)Mirá, cortá el pan dulce que te voy a leer una carta de Conrad a su amigo Edward Garnett: “Tiene razón en su crítica de mi novela. La estructura es mala. Es mala porque la decidí conscientemente y yo no tengo ningún discernimiento artístico. Cuando las cosas se escriben a sí mismas, me gustan. Hallan una forma propia y son tolerables. Pero cuando yo quiero escribir, cuando intento a sabiendas escribir y construir, entonces aparece mi ignorancia y la calidad de mi inteligencia, mezquina y obnubilada, se revela ante la mirada escandalizada de mi padre literario. Siempre he dicho que soy una especie de impostor inspirado.”

¿Que tal? ¿Falsa modestia? ¿Extrañeza ante su propio genio? El creador de lord Jim, del capitán Kurtz, del Negro, del Narciso, sólo podía escribir escondido de sí mismo. En el momento en que intervenia "a sabiendas", se jodía. Con esto quiero decirte que no quiero correr ese riesgo. Mis memorias serán breves, pequeñas historias mías y de otros, interrogaciones y blasfemias. ¿Que otra cosa puedo hacer ahora que estoy en tiempo de descuento? Mirarme para adentro, buscarme, eso es todo."

Osvaldo Soriano
(Fragmento de "El alma del guerrero) 








23 de noviembre de 2013





CARTA DE JULIO CORTÁZAR A ALEJANDRA PIZARNIK

París, 9 de septiembre de 1971 

Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. 

El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra. 

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

Julio 







22 de noviembre de 2013







EL VIEJO VARIETÉ

Enciéndanse
las nuevas luces del viejo varieté.
Puede volver,
el bailarín que imitaba a Fred Astaire.
Hoy como ayer,
necesitamos olvido y el placer
de ver a los artistas,
esos ilusionistas
que hacen el mundo desaparecer.

Prepárense,
frac trajinado y harapo de lamé.
Siempre es igual:
cartón pintado y un fondo musical.
Disimular,
el espectáculo debe continuar.
La concurrencia espera
sonrisas por afuera
y por adentro ganas de llorar.

Pasaron guerras y revoluciones,
perdimos unas cuantas ilusiones,
no la del cuento extraordinario
que alguien repite desde un escenario.
Tuvimos padres
que nos castigaron.
Tuvimos hijos
que nos criticaron.
Somos idénticos delante,
la feria mágica de los cantantes.

El Music Hall
es Judy Garland, eterna como el sol,
y el Nadie aquel
que espera un día cantar como Gardel.
Una canción
la moda cambia, no la fascinación.
A escena los artistas,
mientras el mundo exista
no se suspende la función.


María Elena Walsh 







21 de noviembre de 2013





"- Pero papá – le dijo Josep, llorando -. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?
- Tonto — dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto -. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles."

Eduardo Galeano
(El Origen del mundo)







19 de noviembre de 2013







BUSCANDO

Era un bebé cantor. Hasta durmiendo, con una vaga sonrisa dejaba escapar de pronto una especie de gorjeo. Y despierto, hasta cuando estaba callado parecía que el canto continuaba adentro, incesante. Como si estuviera buscando otro sonido.

Después fue un niñito alegre. Caminó muy temprano, parecía apurado por acercarse a las cosas. Era hábil con los juguetes, adoraba los rompecabezas y los trompos musicales y dibujaba todo, los libros y los cuadernos que estaban hechos para eso y las paredes y las sábanas y la ropa y su propio cuerpo y hubiera dibujado también el de los demás , si se hubieran quedado quietos. Si uno miraba atentamente, todos los dibujos tenían un cierto parecido y, de alguna manera, se complementaban. Como si estuviera buscando otra imagen.

Fue un alumno irregular. Tenía temporadas de gran actividad, pero a veces se distraía. Y preguntaba de pronto las cosas más absurdas e inverosímiles, cosas que nada tenían que ver con el tema de la clase. Pero nunca le parecían suficientes las explicaciones recibidas. Como si estuviera buscando otra respuesta.

Era un adolescente lector. A cualquier hora, en cualquier lugar, leía cualquier cosa: diarios, libros de texto, revistas, novelas, folletos, poemas, diccionarios, cuentos, biografías, relatos de viaje, clásicos, policiales, todo le interesaba. Se reía a carcajadas, lloraba, lanzaba exclamaciones de sorpresa, besaba la página, insultaba a los protagonistas, discutía a gritos con los autores muertos o vivos, pero siempre ausentes. Y seguía leyendo. Como si estuviera buscando otra explicación.

Era un joven seductor. Todas las mujeres parecían gustarle: las menores, las mayores, las inteligentes, las tontas, las lindas, las feas. Las miraba con tanta intensidad, las escuchaba con tanta atención y estaba siempre tan dispuesto a compartir su tiempo y su energía, que cada vez parecía la primera. Como si estuviera buscando otro sentimiento.

Se convirtió en un hombre preocupado. Trabajaba, amaba, vivía. A veces peor y a veces mejor, como todo el mundo. Se equivocaba y volvía a empezar, como todo el mundo. Sufría y se alegraba, como todo el mundo. Pero no parecía bastarle. Como si estuviera buscando otra razón.

Llegó a ser un anciano sin darse cuenta. Preocupado todavía por los sonidos y las imágenes, por las respuestas y las explicaciones, por los sentimientos y las razones. Le interesaban los jóvenes y los observaba vivir. Como si estuviera buscando otra justificación.
Murió rodeado de hijos y nietos, de amigos y compañeros, de admiradores y curiosos. Murió muy en contra de su voluntad y a pesar de las ciencias de su tiempo. Murió con los ojos abiertos, con los brazos tendidos, con las manos en movimiento. Como si estuviera buscando otra vida.

Aída Bortnik







18 de noviembre de 2013







Retrato del Héroe

Algunos al héroe lo llaman holgazán. Él se reserva, en efecto, para altas y temerarias empresas. Llegará a las islas felices y cortará las manzanas de oro, encontrará el Santo Grial y del brazo que emerge de las tranquilas aguas del lago arrebatará la espada del rey Arturo. A estos sueños los interrumpe el vuelo de una reina. El héroe sabe que tal aparición no le ofrece una gloriosa aventura, ni siquiera una mera aventura -desdeña la acepción francesa del término- pero tampoco ignora que los héroes no eluden entreveros que acaban en la victoria y en la muerte. Porque no se parece a nuestros héroes criollos, no sobrevive para contar la anécdota. ¿Quiénes la cuentan? Los sobrevivientes, los rivales que él venció. Naturalmente, le guardan inquina y se vengan llamándolo zángano.

Adolfo Bioy Casares







17 de noviembre de 2013





Homenaje a Doris Lessing (22-10-19 / 17-11-13)

“…soy incapaz de escribir la única clase de novela que me interesa: un libro dorado de una pasión intelectual o moral tan fuerte que pueda crear un orden, una nueva manera de ver la vida. Ello se debe, sin duda alguna, a que me he desparramado en exceso. He decidido no volver a escribir una novela. Tengo cincuenta “temas” sobre los que podría escribir, y todos serían suficientemente aptos.

Si hay algo de lo que podamos estar seguros, es de que seguirán fluyendo de las editoriales novelas aptas e informativas. Yo sólo poseo una de las menos importantes cualidades necesarias para escribir: la curiosidad. Es la curiosidad del periodista. Sufro tormentos de frustración y de deficiencia en razón de la imposibilidad de introducirme en las áreas de la vida que mi modo de vivir, mi educación, sexo, ideas políticas y diferencias de clase me prohíben.

Es la enfermedad de alguna de la mejor gente de la época actual: los unos soportan bien sus efectos, mientras que los otros acaban cascados a causa de ello; es una nueva sensibilidad, un intento semiconsciente de alcanzar una nueva comprensión imaginativa. Pero eso, para el arte, resulta fatal. A mí sólo me interesa extenderme hasta el límite, vivir lo más plenamente posible.”

Doris Lessing

(Fragmento de "El cuaderno dorado")








16 de noviembre de 2013





“La monotonía y el vacío pueden abreviar y acelerar vastas extensiones de tiempo hasta reducirlas a la nada… El hastío es, pues, en realidad, una representación enfermiza de la brevedad del tiempo provocada por la monotonía. Los grandes períodos de tiempo, cuando su curso es de una monotonía ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espantaría mortalmente al espíritu. Cuando los días son semejantes entre sí, no constituyen más que un solo día, y con una uniformidad perfecta, la vida más larga sería vivida como muy breve y pasaría en un momento. La costumbre es una somnolencia, o, al menos, un debilitamiento de la conciencia del tiempo”.

Thomas Mann
La montaña mágica (Fragmento)







15 de noviembre de 2013






"Pueblo mío, verdad que en primavera
suena mi nombre en tus oídos
y tu me reconoces
como si fuera un rio
que pasa por tu puerta?

Soy un río. Si escuchas
pausadamente bajo los salares
de Antofagasta, o bien
al sur, de Osorno
o hacia la cordillera, en Melipilla,
o en Temuco, en la noche
de astros mojados y laurel sonoro,
pones sobre la tierra tus oídos,
escucharás que corro
sumergido, cantando."


Pablo Neruda
(Estrofas de su poema "Cuando de Chile")







13 de noviembre de 2013






"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza"

Arturo Jauretche 







11 de noviembre de 2013





Recordamos a Carlos Fuentes en un nuevo aniversario de su nacimiento.

"Ella se sienta sola y recuerda.

Vio una y otra vez los espectros de Arroyo y la mujer con cara de luna y el gringo viejo, cruzando frente a su ventana. No eran fantasmas. Sencillamente, habían movilizado sus propios pasados, con la esperanza de que ella haría lo mismo reuniéndose con ellos.

Pero a ella le tomó largo tiempo hacerlo.

Primero tuvo que dejar de odiar a Tomás Arroyo por enseñarle lo que pudo ser y luego prohibirle que jamás fuese lo que ella pudo ser."

Carlos Fuentes
(Fragmento de "Gringo Viejo")







10 de noviembre de 2013






Creo que fue Leonardo el que afirmó que a los cincuenta años cada uno tiene la cara que se merece. Sobre ella han ido –lenta pero inexorablemente- dejando sus huellas los sentimientos y las pasiones, los afectos y los rencores, la fe, la ilusión, los desencantos, las muertes que vivimos o presentimos, los otoños que nos entristecieron o desalentaron, los amores que nos hechizaron, los fantasmas que nos visitaron (de muertos en los sueños, de personajes que nos arrastran, y también los enmascarados de nuestras propias ficciones, que al mismo tiempo nos expresan y traicionan).
Esos ojos que revelan con sus lágrimas las tristezas, esos párpados que se cierran por sueño o por pudor o por astucia, esos labios que se aprietan por empecinamiento o por despiedad, esas cejas que se contraen por inquietud o por extrañeza o que se levantan por interrogación o duda, esas venas que se hinchan por rabia o sensualidad, van delineando arruga tras arruga el diseño que finalmente el alma imprime sobre esa carne sutil y maleable de nuestro rostro.
Revelándose así según esa fatalidad del alma, que sólo puede existir encarnada y manifestándose a través de esa materia que es su prisión y a la vez su única posibilidad de existencia.Sí, ahí lo tienen: con cruel y delicada exactitud, en estos retratos está, como un condenado entre rejas, mi propio espíritu: el rostro con que observo el Universo.

Ernesto Sábato









9 de noviembre de 2013






Barrio Pobre
(Tango)

En este barrio que es reliquia del pasado,
por esta calle, tan humilde tuve ayer,
detrás de aquella ventanita que han cerrado,
la clavelina perfumada de un querer...
Aquellas fiestas que en tus patios celebraban
algún suceso venturoso del lugar,
con mi guitarra entre la rueda me contaban
y en versos tiernos entonaba mi cantar...

Barrio... de mis sueños más ardientes,
pobre...cual las ropas de tus gentes.
Para mí guardabas toda la riqueza
y lloviznaba la tristeza 
cuando te di mi último adiós...
¡Barrio... barrio pobre, estoy contigo!...
¡Vuelvo a cantarte, viejo amigo!
Perdoná los desencantos de mi canto,
pues desde entonces, lloré tanto,
que se ha quebrado ya mi voz...

Por esta calle iba en pálidas auroras
con paso firme a la jornada de labor;
cordial y simple era la ronda de mis horas;
amor de madre, amor de novia...¡siempre amor!
Por esta calle en una noche huraña y fría
salí del mundo bueno y puro del ayer,
doblé la esquina sin pensar lo que perdía,
me fui sin rumbo, para nunca más volver....


Francisco García Jiménez - Vicente Belvedere








8 de noviembre de 2013





"Vengo a pedirte el favor de que me acompañes a vender la casa''.

No tuvo que decirme cuál, ni dónde, porque para nosotros sólo existía una en el mundo: la vieja casa de los abuelos en Aracataca, donde tuve la buena suerte de nacer y de donde salí para no volver poco antes de cumplir los ocho años. Yo acababa de abandonar la Facultad de Derecho al cabo de seis semestres, dedicados por completo a leer y recitar de memoria la poesía irrepetible del Siglo de Oro español.Había leído ya, traducidos y en ediciones prestadas, todos los libros que me habrían bastado para aprender la técnica de novelar, y había publicado cuatro relatos en suplementos de periódicos, que merecieron el entusiasmo de mis amigos y la atención de algunos críticos. Iba a cumplir veintitrés el mes siguiente, era ya infractor del servicio militar y veterano de dos blenorragias, y me fumaba cada día, sin premoniciones, sesenta cigarrillos de tabaco bárbaro. 

Alternaba mis ocios entre Barranquilla y Cartagena de Indias, en la costa caribe de Colombia, sobreviviendo a cuerpo de rey con lo que me pagaban por mis primeras notas de prensa, que era casi menos que nada, y dormía lo mejor acompañado posible donde me sorprendiera la noche. Más por escasez que por gusto, me anticipé a la moda en veinte años: bigote silvestre, cabellos alborotados, pantalones de vaquero, camisas de grandes flores y sandalias de peregrino. En la oscuridad de un cine, y sin saber que yo estaba cerca, una amiga de entonces le dijo a alguien: "El pobre Gabito es un caso perdido''. De modo que cuando mi madre me pidió que fuera con ella a vender la casa no tuve ningún estorbo para decirle que sí. Ella me planteó que no tenía dinero bastante, y yo por orgullo le dije que pagaba mis gastos. En el periódico no era posible.

Me pagaban tres pesos por nota diaria, y cuatro por un editorial, cuando faltaba alguno de los editorialistas de planta, pero apenas me alcanzaba. Traté de hacer un préstamo, pero el gerente me recordó que mi deuda ascendía a más de cien notas. Esa tarde cometí un abuso del cual ninguno de mis amigos hará sido capaz. A la salida del Café Colombia, junto a la librería, me emparejé con don Ramón Vinyes, el viejo maestro y librero catalán, y le pedí prestados diez pesos. Sólo tenía seis.

Ni mi madre ni yo, por supuesto, hubiéramos podido imaginar siquiera que aquel cándido paseo de sólo dos días iba a ser tan determinante para mí, que la más larga y diligente de las vidas no me alcanzaría para acabar de contarlo. Ahora, con más de setenta años bien medidos, sé que fue la decisión más importante de cuantas tuve que tomar en toda mi carrera de escritor. Es decir: en toda mi vida."


Gabriel García Márquez 
(Fragmento de su libro autobiográfico  "Vivir para contarla")






6 de noviembre de 2013





"Tokio se llama la tintorería de mi barrio. Su dueña, desde una mesa,
vigila los trabajos. Casi no habla español. Entre el vapor sus hijos escuchan tangos en la radio.
El día que me hicieron rector en la Universidad fui a hacer planchar mis pantalones. Los muchachos me dieron una bata mientras esperaba.
Por pudor, la madre dejó el puesto. Lo ignora: enseño lenguas orientales. Pude leer, en la mesa, qué escribía: Aquí estabas espejo cuatro años escondido entre papeles. Un rastro de belleza perduraba en tus aguas. ¿Por qué no lo guardaste?
De alguna cosa sirve, comprendí esa tarde, ser rector de la Universidad, experto en lenguas orientales, dueño de un solo pantalón."

Sara Gallardo
(Fragmento de "Vapor en el espejo". Extraído del libro El país del humo)









4 de noviembre de 2013





NOSTALGIAS
(Tango)

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.

Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...



Enrique Cadícamo, Juan Carlos Cobián





3 de noviembre de 2013





 Siempre se vuelve a Buenos Aires 


Esta ciudad está embrujada, sin saber...
por el hechizo cautivante de volver.
No sé si para bien, no sé si para mal,
volver tiene la magia de un ritual.
Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser...
¡Me reconozco en la costumbre de volver!
A reencontrarme en mí, a valorar después,
las cosas que perdí... ¡La vida que se fue!

Llegué y casi estoy, a punto de partir...
Sintiendo que me voy, y no me quiero ir.
Doblé la esquina de mi misma, para comprender,
¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser!
Y estoy pisando las baldosas,
¡floreciéndome las rosas por volver...!

Esta ciudad no se si existe, si es así...
¡O algún poeta la ha inventado para mí!
Es como una mujer, profética y fatal
¡pidiendo el sacrificio hasta el final!
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel;
y el gesto abierto de la mesa de café...
El sentimiento en flor, la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.

Ya sé que no es casual, haber nacido aquí
y ser un poco asi... triste y sentimental.
Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos,
nos cante el funeral para decir... ¡Adiós!
Decirte adiós a vos... ya ves, no puede ser.
Si siempre y siempre sos, ¡una razón para volver!

Siempre se vuelve a Buenos Aires, a buscar
esa manera melancólica de amar...
Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia... ¡Casi a punto de morir!...



Astor Piazzolla - Eladia Blázquez