16 de mayo de 2014






Recordamos a Juan Rulfo en un nuevo aniversario de su nacimiento. 


(Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio)
(Juan Rulfo conoció a Clara Aparico en Guadalajara hacia 1941, cuando ella tenía trece años. Las cartas formaron parte de su relación tempranamente, e incluso se puede decir que en los primeros años ésta fue fundamentalmente de carácter epistolar. Cuando apenas se conocen, pero ya Rulfo le ha declarado sus intenciones de casarse con ella, él debe viajar a la capital del país para acompañar a un tío. A través de las cartas el noviazgo se va haciendo una realidad hasta que se casan el 24 de abril de 1948. Son textos llenos de amor, de esperanza, de ilusión, de vida. Cartas tiernas, dulces y entregadas que sedujeron a Clara. Misivas personalísimas algunas de las cuales constituyen verdaderos poemas juveniles, que enseñan el alma y la intimidad de la etapa crucial de la breve obra de Juan Rulfo, quien las comenzó con 27 años sintiéndose huérfano y las terminó casado, con dos hijos y el corazón lleno de esperanza. Todas ellas ayudan a comprender cómo se forjó un escritor que alcanzó la eternidad literaria con una novela corta en la que hablaban los muertos, Pedro Páramo, y con un libro de relatos, El Llano en llamas.)

"México, Enero 10 de 1945

Muchachita:

No puedo dejar pasar un día sin pensar en ti. Ayer soñé que tomaba tu carita entre mis manos y te besaba. Fue un dulce y suave sueño. Ayer también me acordé de que aquí habías nacido y bendije esta ciudad por eso, porque te había visto nacer. No sé lo que está pasando dentro de mí; pero a cada momento siento que hay algo grande y noble por lo que se puede luchar y vivir. Ese algo grande, para mí, lo eres tú. Esto lo he sabido desde hace mucho, más ahora que estoy lejos lo he ratificado y comprendido. Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman y encontré una cosa que dice:

"El que camina un minuto sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral."
Y esto me hizo recordar que yo siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente. 

Clara, mi madre murió hace 15 años; desde entonces, el único parecido que he encontrado con ella es Clara Aparicio, alguien a quien tú conoces, por lo cual vuelvo a suplicarte le digas me perdone si la quiero como la quiero y lo difícil que es para mí vivir sin ese cariño que ella tiene guardado en su corazón. Mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad, tanta que su corazón no resintió aquella carga y reventó. No, no es fácil querer mucho."

JUAN








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