1 de julio de 2015




Juan Carlos Onetti en nuestro recuerdo. 




"Recuerdo que más de una vez mi mujer, ahora ausente, me había dicho, yo sé que te traigo mala suerte. Lo que nació de su ausencia no podrá significar que mi suerte hubiera cambiado, pero de pronto tuve otro de mis tantos trabajos que se traducían en comestibles. Uno de los amigos de restaurantes adonde habíamos robado los diminutos panes de hermosas cortezas doradas cuyo destino era crujir en la mañana, uno de mis anfitriones desganados, con algunas amistades en cierta parcela de la mugre política acabó por conseguirme un trabajo. Lo justo para alegrar al dueño de la pensión y pagar mis comidas. 

Luego de la buena noticia trató honradamente de aminorar mi esperanza y dio bastantes rodeos intentando explicarme en qué consistía el trabajo recién logrado. Le dije que no me importaba, así fuera la portería de un prostíbulo de campaña, porque para mí no podía haber pan duro."










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