9 de diciembre de 2015





Un cielo de serenata


Hubo un tiempo de patio y jazmín,
de rosadas glicinas en flor,
en que el sueño llegaba a su fin
y era el vals trampolín
de un trovero cantor.
En la reja de aquella mujer,
por quien siempre tembló de pasión,
él buscaba probar su querer
solamente con ver
que se abría el balcón.

Serenata, te vuelvo a evocar
y desatas en mí la emoción...
Yo regreso a tu modo de amar
con las alas de la ensoñación.
Serenata, te quiero traer
desde un sueño que dice: ¡jamás!...
Y quisiera poder recrear
la ilusión de pensar
que otra vez, volverás...
Que es posible el candor
y que existe el amor
de ese tiempo que fue de mamá.

Hubo un tiempo de tanta ilusión
en que acaso era fácil soñar,
y tener de testigo a un malvón
en la dulce ocasión,
confidente del vals...
Serenata que ya enmudeció
en qué cielo te fuiste a perder,
en qué luna teñida de añil,
tu perfume de abril
se esfumó sin querer.

Eladia Blázquez










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